Arduo
resulta avanzar en las posibilidades de estatuir una
Teoría Literaria de "matices" latinoamericanos
si no se deja en claro antes las distinciones entre
Crítica, Interpretación y Teoría.
Es necesario sentar esta cuestión previa pues
es debido entre otras razones a la falta
de una delimitación de esas tres ramas de los
estudios literarios que, muchas de las propuestas
nacidas en esta parte del mundo, han desbarrado propiciando
múltiples deformaciones.
Afirmó
Gianni Vattimo que siempre llamó su atención
la ambigüedad existente, y la consiguiente confusión,
de dos sentidos de la palabra crítica.
No obstante, aseveró, resultaba claro que cuando
nos ocupamos, por ejemplo, de la famosa Crítica
de la razón pura de Kant, o estudiamos
a la Escuela de Frankfurt, denominada también
Teoría Crítica, difícilmente
podíamos incurrir en el error de insertarlas
en el sentido que tiene la palabra crítica
cuando esta es usada para denotar el comentario y
valoración de obras literarias y artísticas.
Luego, para Vattimo, había un sentido "fuerte",
es decir filosófico y teórico del término
crítica, y otro aplicable al trabajo del censor
literario o de arte.
Desde
esa distinción, entonces, cabe resaltar como
un rasgo sustancial de la Crítica Literaria
su ostentoso tenor valorativo. Aquí el crítico
tiene carta libre para emitir juicios que supongan
consideraciones sobre la valía, la superioridad
o no, o la mayor "belleza" de un determinado
objeto artístico con relación a otros.
Además, la Crítica Literaria por
su carácter radicalmente subjetivo puede
darse el lujo de ser aun impresionista, con lo que
sus puertas, abiertas así de par en par, permiten
el ingreso de aficionados, amateurs, o meros
curiosos de la literatura. Dichos opinantes, si bien
pueden ofrecer lecturas sugerentes acusan, también,
la carencia de fundamentos teóricos en Literatura.
Así, descolla en tales escritos de Crítica
Literaria la copiosa intrusión de intuiciones
y ejemplos en menoscabo de lo conceptual.
Por
otro lado, Wolfgang Iser plantea que una de las tareas
de los estudios literarios tarea ubicable en
el terreno de la Interpretación no es
la de explicar el texto en tanto objeto, sino examinar
sus efectos sobre el lector, ya que en la misma naturaleza
del texto está el permitir toda una gama de
posibles lecturas (punto que ha desarrollado Culler
en la "competencia" de los lectores). Por
tanto, y siguiendo a Iser, puede señalarse
que la Interpretación Literaria se ocupa de
explicitar nexos menos subjetivos que interdisciplinarios
entorno a la influencia (recibida o proyectada) de
los objetos literarios. Aquí se tejen relaciones
entre lo literario y las más diversas
esferas, las que bien pueden ser, entre otras, de
carácter lingüístico, histórico,
psicológico, económico, de género,
o sociológico (pudiendo enmendarse, de optarse
por este última, la falta de una función
social sustantiva de los estudios literarios,
según una justa preocupación de Eagleton).
El interpretante habrá de poner en marcha,
entonces, un diálogo entre el discurso literario
y otras áreas del saber, las cuales operarán
sobre el discurso en cuestión, básicamente,
como herramientas o instrumentos desenmascaradores.
Es, pues, propiamente, en este campo de los estudios
del hecho literario donde hará eclosión
esa interdiscursividad preñada de tensiones
ideológicas y axiológicas de la
que hablaba Bajtin.
Otra
rama de contornos sí bien definidos es la Teoría
Literaria. Eventualmente, entre Crítica e Interpretación
existen frecuentes entrecruzamientos, pero difícilmente
entre aquellas y la Teoría. Esta última,
para empezar, se encuentra al margen de los juicios
de valoración, de subjetividades, e incluso
de las lecturas más perspicaces. Busca, ante
todo, perfilar un objeto de estudio bien delimitado,
para describirlo y explicarlo a partir de una o más
metodologías propias (o muy próximas
a su área de estudio). Porque, en sentido lato,
una teoría no es otra cosa que un repertorio
de conceptos interactuando entre sí, y que
facilita el conocimiento intrínseco
de algún área del mundo "real"
que nos interesa o preocupa. A partir de las aproximaciones
teóricas revelamos, echando mano de conceptos
y categorías, cómo y porqué nuestro
objeto de estudio funciona como funciona.
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