Véase,
por ejemplo, el interesante artículo "Por
la humanización del vínculo sexual"
de Ántero Peralta, aparecido en el número
XXX del BT, donde se analizan las manifestaciones
eróticas del pueblo andino, estudiadas en contraposición
a los caracteres costeños a partir de la distinción
de Stendhal entre amor-pasión y amor-gusto,
junto con una lectura aplicada de Freud y Kretschmer.
Peralta considera que el indio carece de todo refinamiento
erótico debido a la postración que sufre
desde la conquista española, que afectó
el conjunto de expresiones sociales y artísticas
relacionadas con el erotismo; pero ello se explica
por la identificación directa con la naturaleza,
que no conoce de los afanes sensuales y artes amatorios
típicos de la civilización occidental,
sino que es más ruda y vehemente a la hora
de la posesión sexual.
Otro aspecto a considerar es el pedagógico.
Los Orkopata se preocuparon por el nivel educativo
de la población indígena, considerado
como la llave de la ciudadanía plena, como
se desprende del artículo "Plan programa
de la escuela ambulante indígena de Ilave",
de Emilio Vásquez, que contempla una serie
de tareas integrales para ser puestas en práctica
en el ayllu, a fin de contribuir con el crecimiento
espiritual e individual del hombre andino y que destierre
vicios como el alcoholismo. Este interés por
lo pedagógico se debe a las dolorosas falencias
culturales que generaron y generan aún la segregación
social, en este caso, de buena parte del pueblo aymara.
Precisamente, el caso reciente de Ilave, así
como de la violencia de décadas anteriores,
es síntoma de la indiferencia de la sociedad
oficial frente a las urgentes carencias culturales
y económicas en el Altiplano.
El
BT finaliza en junio de 1930 con un homenaje
a obra de José Carlos Mariátegui, a
raíz de su fallecimiento. Será la postrera
entrega de este boletín editado al pie del
lago más elevado del mundo. Mariátegui
saludó en las páginas de Amauta la aparición
del boletín y pronto reconoció su programa
indigenista.
La publicación facsimilar del BT ha ocasionado
un provechoso debate entre los críticos literarios
Juan Zevallos Aguilar, Dorian Espezúa y Marco
Thomas Bosshard en las páginas del suplemento
identidades,
precisamente acerca de la relevancia del indigenismo
practicado por Churata y los Orkopata. El debate delinea
la posición entre quienes reivindican los aportes
literarios del BT (Espezúa) y quienes
más bien señalan las contradicciones
del discurso Orkopata (Zevallos, Bosshard) desde los
estudios subalternos. Esta última posición
no se desliga del hecho de que Churata ejerciera en
la vida práctica un indigenismo activo, lo
cual incluía una intencionalidad estética
y se verificó durante su estadía en
Bolivia. Dicha racionalidad impregna el mensaje del
BT, pero la modernización a la que aspiraban
los Orkopata también debería cristalizarse
en lo social, a una extensión de la ciudadanía
y a una política de la no exclusión,
como señalamos líneas arriba.
A
ello debe apuntar toda intención o dedicación
intelectual que aborde el mundo andino, que no puede
obviar urgentes y terribles problemas postergados
por más de quinientos años. Un primer
paso en ese sentido nos lo brinda el pequeño
aviso del profesor Julián Palacios R., aparecido
en el número XXVI del BT, quien brinda
sus servicios de traducción de los idiomas
andinos "kehswa i aymara; y se encarga de hacer
traducciones". Hacia la traducción intercultural,
hacia la consecución de valores comunes y transmisibles
entre la cordillera de los Andes y el resto del continente,
aspira todo pensamiento sobre el hombre americano.
Es el mensaje que emerge de las profundidades del
lago más alto del mundo.
©
Giancarlo Stagnaro*, 2004 
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