|
|
|
|
Notas (1) Desde el N° 13 (setiembre de 1969), Rocinante presenta testimonios de guerrilleros venezolanos y colombianos. Este número está dedicado a la lucha armada en el país. “Esta publicación, pues, sería una de las primeras en Venezuela en apreciar el valor de una escritura que años más tarde sería considerada característica del discurso literario latinoamericano” (Porras, 2001: 61). (2) “Ángela Zago, Aquí no ha pasado nada: la ‘educación sentimental’ de una joven venezolana a través de su participación en la lucha armada de su país. Llegó a ser un best-seller en Venezuela” (Beverley, 1987:153). (3) Este texto aparece en la década posterior a la insurrección armada que estalló en Venezuela en la década de 1960. Sublevación producida como respuesta al panorama político de la época, en donde la tendencia de izquierda que gozaba de un amplio prestigio en algunas fracciones de AD y URD — partidos políticos de gran influencia en el período postdictatorial— fue excluida de los pactos realizados luego del derrocamiento de Pérez Jiménez. “Esta tendencia pronto se radicalizó debido a la influencia de la Revolución cubana, en particular luego de su adscripción al socialismo en 1961, y por la cada vez más visible orientación centrista de Betancourt en los asuntos políticos nacionales e internacionales.” (Coronil, 2002: 257). Ante este contexto se funda el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que junto con el Partido Comunista (PC) llevó a cabo una lucha armada en pro del socialismo. (4) Según Phillipe Lejèune, “los géneros literarios no son entes en sí: constituyen, en cada época, una especie de código implícito por medio y gracias al cual las obras del pasado y las obras nuevas pueden ser recibidas y clasificadas por los lectores”. “Autobiografía e historia literaria” (De Le pacte autobiographique. París: Seuil, 1975), en El pacto autobiográfico y otros estudios. Madrid, Megazul-Endymión, 1997, p. 277. (5) A pesar de estas constantes, el testimonio no posee límites discursivos claros y precisos. Se encuentra “a caballo entre la biografía y la autobiografía, disputado por la antropología y la literatura, y asumiendo modalidades propias de la narrativa y del discurso histórico…” (Achugar, 1992: 50). De ahí que la función testimonial se presente en variados formatos. (Concha, 1978: 133). (6) Algunos autores, como Margaret Randall y Jean Franco, sostienen que el testimonio es una forma discursiva de vieja data en América Latina. (7) Texto incluido en el libro compilado por John Beverley y Hugo Achugar. VVAA. La voz del otro: testimonio, subalternidad y verdad narrativa. Latinoamericana Editores, Lima-Pittsburgh, 1992. (8) La producción testimonial latinoamericana es vastísima; sin embargo, los siguientes textos constituyen el modelo dominante del campo testimonial: Biografía de un cimarrón (1966), La canción de Rachel (1969), Gallego (1981) y La vida real (1984), de Miguel Barnet; Hasta no verte Jesús mío (1969) de Elena Poniatowska; Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia (1983) de Elizabeth Burgos; y Si me permiten hablar…Testimonio de Domitila, una mujer de las minas de Bolivia (1977), de Moema Viezzer. (9) “By testimonio, I mean a… novella-length narrative in book or pamphlet… form, told in the first person by a narrator who is also the real protagonist or witness of the events she or he recounts. The unit of narration is usually a ‘life’ or a significant life experience… Since, in many cases, the narrator is someone who is either functionally illiterate or, if literate, not a professional writer, the production of a testimonio often involves the tape recording and then the transcription and editing of an oral account by an interlocutor who is an intellectual, journalist, or writer” (Beverley, 1993: 70-71). (10) Para Fanny Ramírez (1998), “… la producción testimonial venezolana presenta gran variedad de matices que dificultan enmarcarla dentro de unas fronteras cerradas, semejantes, que posibiliten definirla como fenómeno narrativo uniforme” (35). Al referirse a los testimonios de temática guerrillera, presenta una clasificación que va desde el testimonio puro, pasando por las memorias, el reportaje, el documento, la mezcla historia novelada o novela testimonio —donde ubica Aquí no ha pasado nada— hasta llegar a la ficcionalización total y recreación novelesca. |
|
|