Los temas del amor y la poesía —o el arte en términos generales—, cumplen una función relevante en el poemario Desolación de la quimera (1962), actuando como agentes redentores frente al constante sentimiento de vacuidad que enmarca la existencia cotidiana

____________________________________________________________

Eros y Poeisis: elementos formativos de humanidad en Desolación de la quimera de Luis Cernuda

por Chrystian Zegarra

 

Se puede conjeturar que la manifestación más acabada de la actividad poética sea la concepción de la creación artística como continuum, es decir un progresivo encuentro de medios de expresión que den forma a los hallazgos del poeta. El correlato directo de esta experiencia sería la escritura de un texto orgánico que, a manera de mosaico, sintetice las diversas aproximaciones al fenómeno lírico. De esta forma, desde la primera edición de su obra poética completa, La realidad y el deseo (1936) [1], Luis Cernuda es consciente de esta unidad que —lejos de ser homogénea—, se plantea como un microuniverso donde cada uno de los diferentes libros contenidos en el proyecto global presentan una visión opuesta, aunque complementaria, de la vida. En este sentido, su propósito es buscar una armonía a partir de lo diverso o contradictorio, con el fin de encontrar determinados ejes que articulen el discurso en el transcurrir de la evolución estética. En las siguientes páginas, analizaré de qué manera los temas del amor y la poesía —o el arte en términos generales—, cumplen una función relevante en el poemario Desolación de la quimera (1962), actuando como agentes redentores frente al constante sentimiento de vacuidad que enmarca la existencia cotidiana. En materia crítica, existen diversos análisis que enfocan el corpus general de La realidad y el deseo como un conjunto en el cual la visión del amor evoluciona conforme a las vivencias del poeta. En esta línea, cabe mencionar la aparición de Los placeres prohibidos (1931) como la piedra de toque que señala una perspectiva doble de afirmación del amor —principalmente el amor homoerótico— y de rebelión en contra del orden que trata de negarlo y silenciarlo. Por otra parte, en el caso concreto de Desolación de la quimera, advertimos un proceso de maduración tanto vital como literario de Cernuda, que se manifiesta en el hecho de representar la temática del amor desde una óptica que, lejos de centrarse en la urgencia por poseer al objeto amoroso, lo contempla desde una sosegada madurez. A este respecto, James Valender afirma que: “Lo que provoca este cambio de tono es la naturaleza diferente de la experiencia evocada; la experiencia adulta no posee la misma aura lírica, al evocarse, que la evidentemente informa de los recuerdos de la niñez y la adolescencia” (Cernuda y el poema en prosa 90). Es necesario considerar —aparte del proceso madurativo— que el poeta ha envejecido y, por lo tanto, toma mayor conciencia de la cercanía de su tránsito hacia la muerte. Esta certeza lo induce a proponer un acercamiento amoroso que se centra más decididamente en una reflexión acerca del fenómeno erótico. Además, otro de los motivos recurrentes en la poesía de Cernuda es la meditación acerca del arte y el papel que cumple como medio para alcanzar una existencia más digna. Así, la idea de que el producto artístico es una fuerza ordenadora del caos de la existencia, junto a penetrantes reflexiones sobre la incomprensión del genio creador, se expresan de manera ejemplar en Desolación de la quimera. En consecuencia, enfocaré mi estudio en base a estas dos directrices textuales: amor y arte como mecanismos de resistencia frente al sin sentido del mundo.

Como punto de partida, se discutirán las características del amor que propugna el poeta andaluz. Uno de los rasgos más importantes de la práctica amorosa visualizada por Cernuda es el hecho de referirse a esta instancia en términos de corporeidad: el amor físico se presenta desde las etapas iniciales como materialización del deseo erótico. Sin embargo, se debe añadir un matiz a esta idea, ya que Cernuda no percibe el cuerpo como fin exclusivo de la experiencia amorosa, sino que a partir del encuentro corporal se puede vislumbrar una comunión más amplia con la naturaleza. Por otro lado, un rasgo recurrente en sus textos es que la mayor parte de las veces el contacto físico con la persona amada resulta nulo, sometiendo al poeta a la vivencia del dolor que causa la distancia del objeto de deseo. El fantasma de la caída, la condena a habitar el mundo de abajo trae consigo el correlato del ser escindido, fracturado de un orden primario que siente como imperativo la vuelta a la identidad perdida. Y uno de los medios eficaces para recuperarla es el amor, la interacción —a nivel espiritual y corporal— con el ser amado. El despertar del deseo en el poeta marca el inicio de una búsqueda incansable por entender y ser presa de los mecanismos del amor. El hecho de que por este sentimiento el sujeto se siente parte de alguien es un indicio de que por ese camino reordenará la unidad que le ha sido arrebatada. Es sintomático que el arrebato que produce el nacimiento del deseo sexual se presente de manera categórica y hasta descarnada en los primeros libros de Cernuda, ya que es como un impulso que se hace más imperativo con el trascurrir del tiempo. A este respecto, los poemas de Los placeres prohibidos son una muestra del papel fundamental que cumple el amor erótico en el proceso formativo de la subjetividad. El descubrimiento de la sexualidad individual se concreta en el poeta como la necesidad de encontrar a ese ser que su deseo ha perfilado al interior de su mundo personal. La búsqueda de esta entidad, a menudo coronada con la inevitabilidad de la derrota, será el motor de su obra. Esto me lleva a constatar que al interior de la poesía de Cernuda se esconde un pesimismo y escepticismo con respecto al hecho de alcanzar la plenitud con el ser amado. Es más, sus poemas son una especie de canto amargo de alguien que ha alcanzado el entendimiento de que todo esfuerzo es inútil, ya que al final el hombre acaba siendo sólo el reflejo de su propia soledad. Sin embargo, también es cierto que la voz que habla a través de los textos es la de un individuo que está en constante pugna por descubrir alguna salida frente al nihilismo. Si se han destruido las ilusiones platónicas de alcanzar un mundo inmutable de esencias imperecederas; lo que queda, entonces, es el camino terrestre del cuerpo y el deseo. En una palabra, la fuerza del amor es capaz de arrebatarnos, aunque sea por un instante, de toda la miseria del mundo. Philip Silver expone este punto así:

One of the highest values of love is that it is a way of achieving union with one's own lost youth. In the act of love the anguish of “halfness” is assuaged; Narcissus becomes one with his own eternal youth with a reflecion of what he feels to be his self —the image in the pool. The other supreme value of love for Cernuda is that love is the most important, humanly accessible, vehicle of eternity. (Et in Arcadia Ego 91)

Dos afirmaciones de Silver nos parecen capitales: el hecho de que, a través del contacto amoroso, el amante se reconoce con el amado (en una especie de recuperación de la unidad anulada, un escape a la fragmentación y disgregación del yo). La otra es el hecho de representar al amor como un medio para alcanzar la eternidad en este mundo y no en alguna esfera ideal del pensamiento o el espíritu. Pero, para creer en el amor corporal como recurso positivo, se debe postular también la noción de que el cuerpo se convierte en un espacio sagrado que nos libera de la tiranía del tiempo, a la vez que nos ata a nuestra parte complementaria, reintegrándonos y devolviéndonos a nosotros mismos. A una imagen más completa de nuestra intimidad. En consecuencia, la materialización del deseo erótico trae como correlato el encuentro vivencial con el recinto necesario de un cuerpo y espítitu otros –la otredad—. Al desear un ser a quien amar, el poeta rebasa sus límites en procura de aquel semejante que lo religue a sí mismo por efectos del erotismo. Silver sintetiza esta idea con estas palabras: “The world is a place of shadows and the poet's existence, a half-existence. Without union with and possession of his other half he is a prisoner in the world of shadows and dreams. The ecstasy of love makes him whole and raises him up out of the temporally limited world” (Et in Arcadia Ego 101).

________________________

1 Publicada en Madrid por la editorial “Cruz y Raya”. A partir de este año, hasta su muerte en 1963, el poeta publicó sucesivas actualizaciones de esta colección de sus poesías completas. Desolación de la quimera es, entonces, el último poemario añadido al conjunto.

1 - 2 - 3 - BIBLIOGRAFÍA

 

home / página 1 de 4
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________
contacto | quiénes somos | colaboraciones | legal | libro de visitas | enlaces | © el hablador, 2003-2005 | ISSN: 1729-1763
:: Hosting provisto por Hosting Peru ::
Hosting