El escritor brasilero siempre se puede "expresar libremente" desde que no atemorice a los lectores y, antes y bien antes, no se aleje mucho de la influencia que soporta o del grupo al que le debe "fidelidad" y del que no puede alejarse mucho. Como la "Literatura Brasilera" no tuvo revoluciones o el proceso ácido y seguro de negatividad, pero sí cuartelazos, golpes continuistas, apariciones de fantasmas y apuros estilísticos, todavía permanece, con los debidos y esperados cambios, con la misma estructura del "Imperio" y la "Primera República" .

 

____________________________________________________________

Oligarquía y Literatura

por Alberto Lins Caldas

 

Si queremos que todo quede igual como está, es necesario que todo cambie

Gatopardo , Giovanni de Lampedusa

 

Dos cuestiones: 1. ¿Por qué el realismo es el "espíritu", la estructura persistente, lo inescapable de la escritura y la mirada vitrificada de la "Literatura Brasilera"? 2. La "política de publicación" de los nuevos autores, con sus dificultades específicas y criterios "nacionales", eligiendo opciones distantes de lo estético y del valor literario. Solamente cuando estos puntos se unen la vieja idea de "oligarquía" (en la falta de mejor opción) la multidimensionalidad del conjunto aparece con otra nitidez.

El realismo no como escuela, pero como reificaciones producidas por la apariencia y por la vivencia. Escritura olvidada que es interpretación, perspectiva, posición, escritura y no lo mítico real mismo. El realismo es solo real en su ilusión, artificio de cierta apariencia, cobertura inversora\invasora, esencialmente masturbatoria: la mentalidad de "clase media", de "servidor", es masturbatoria: goza sin tocar en lo deseado, reconfigura lo deseado en imagen, en palabras, en sonido: algo tangible pero inaccesible, a no ser por el deseo que se contenta: lo visto se vuelve real, y la indignidad cristiana, la catarsis pequeño burguesa puede aflorar.

El realismo es la especie de creencia en la escritura que escapa de "las líneas del mundo"y "leer lo real", escribir lo real se vuelve lo propiamente real en una inversión judeo-cristiana: el monstruo es enfrentado solamente en el espejo, el señor es burlado e invertido apenas en el sueño, en el odio imponente y medroso: la letra es el mundo, la palabra del señor es la verdad, la casa del señor es sagrada, la lógica del señor debe ser protegida así como me protege a mí y a todo lo que es mío.

Ni lo literario "representa lo real"ni lo "real" proyecta lo literario: lo "real" no se reproduce a no ser como ideología: el caso de los realismos y de las escrituras de "clase media" sirven solamente en cuanto a "documento", cartografía turística, no en cuanto literatura, precisamente porque esconde de sí, en su bordado, no apenas la hechura, la posición de la mirada, pero lo que aparece no es real, sino las ideas de la superficie sobre la red de vivencias reificadas. Y la superficie, "entre nos", pertenece a las "oligarquías", y por ser oligarca se mantiene espesamente realista y corporativa.

Pero esa "oligarquía" no es la tradicional, la antigua, es la que se transparenta en las relaciones, en las maneras, en la amistad que realiza nuestro deseo por desear igual y desear en el mismo lugar y nos reposiciona, nos emplea, publica y justifica, ríspida pero compasivamente, nuestras acciones, desde robar hasta salvar a los hijos de la policía y del director de escuela o mirar a la empleada por el hueco de la cerradura como si fuera "de la edad". Esa "oligarquía" realista de la superficie tiene raíces profundas, pero su aparicón se realiza en las palabras, las imágenes, las ideas, las nociones, las creencias, las acciones; ese espíritu oligarca elige nuestros compañeros y margina en la mirada, en la broma, en el chiste, en el desprecio; esa "oligarquía realista" es lo real de las relaciones y se transforma en el condicionante de lo producido, de lo comentado y de lo que debe circular. Sus matrices son "históricas", pero su vigencia es social, presente y atenuante. Su aparición no se produce más como antes: en un proceso de "invaginación"(lo no superado persistiendo en otra forma) la "oligarquía" permanece como una dimensión interpersonal, generadora, protectora y reproductiva de sí misma, fuera del tradicional ámbito de lo económico-social. Las antiguas oligarquías agotarían su poder de las fuentes rurales de producción y de la exportación de sus productores; eran grupos cerrados con bajo nivel de participación social, económica y política; con control personalizado y con el recrutamiento orientándose a través de personas y situaciones en el interior de las familias y grupos que posibilitaban la autorrenovación de la propia oligarquía, sin olvidar su función notarial, el tráfico de influencias y la fuerza alrededor garantizando su funcionamiento y defensa. En la "oligarquía de las Letras" no hay, explícitamente, un "gobierno de pocos", personalizado, pero sí el de un difuso estamento dominante, eficiente y localizado, con grupos e individuos diseminados entre los más diversos canales culturales, estatales y económicos, deteniendo el acceso y permitiéndolo sólo según las extrañas reglas del hacer literario, teniendo este aspecto apenas una dimensión secundaria (si lo hubiera, mejor, pero siempre dentro del "espíritu"conocido y respetado, fuera de los tropos, nada).

Nuestra segunda preocupación se refiere al proceso de publicación de los libros nuevos, otros autores y otras escrituras, no de una división por escuelas, décadas o generaciones (tan propios de la clasificaciones que, "entre nos", esconde lo esencial), pero sí las cuñas revolucionarias o aquél proceso menudo, imperecible, que iría minando, cambiando, reconfigurando, revolucionando no solamente los planos, las perspectivas, el tono, las posiciones, las clases, las escrituras, las creencias, pero el conjunto de la "Literatura Brasilera".

Esa mutación, esa mudanza que aparece en la "Historia de la Literatura Brasilera", todas esas escuelas, décadas, generaciones, géneros y estilos que se suceden esconden precisamente la falta absoluta de "revoluciones literarias", de mudanzas de puestos, de escrituras y creencias: la "Literatura Brasilera"es una unanimidad. La verdadera alteración es solamente pedagógica: se produce en los manuales o en la finura teórica de la Crítica Literaria (siempre encontrando el "lado negativo" de "nuestra literatura", de nuestros autores, siempre diciendo mucho más de lo que realmente es mucho menos), siempre con aires de arqueología o metafísica en busca del Espíritu o el Ser, pero jamás en los libros, en los autores o en la "política de publicación". Sus cambios son equivalentes a los motines, a los cuartelazos, a los golpes de estado, a los embustes políticos, a los cambios de partidos y a la escritura de "nuestra Historia" o a los discursos políticos en la nación.

El proceso es simple y seguro. La gran mayoría de los aspirantes, poco preparados, ingenuos, flojos e ignorantes, son aplastados por su propio peso y la pretensión de "subir", de "aparecer", de "querer cambiar": su texto no es solamente un pastiche de los patrones literarios, como una desmoralización del mismo, algo que lo desmoralizaría por mostrar por bajo y por dentro su proceso, estructura, lógica y simplicidad. Un segundo y menor grupo, por su distancia con los "nombres principales" y las posiciones principales en editoras, diarios y universidades "quedan a medio camino, heridos de angustia, marcados por la discrepancia. Entre el palco y la gloria están los bastidores, los hilos que estrangulan las ambiciones, manipulados por manos invisibles y fuera del alcance de la voluntad de los actores (Faoro, 2001: 127). Para publicar un poco necesitan reposicionarse a sí mismos o mudar de escritura o hasta el patrón, el respeto, la configuración de la imagen y la diferencia de lo igual: con esto siempre hay una corrección, una reconfiguración, un realineamiento donde el desvío existe solamente cuando no se desvía mucho, cuando no afronta mucho, cuando respeta lo suficiente para volverse texto, publicación, lectura y comentario, cuando se vuelve "Literatura Brasilera". El tercer grupo está compuesto por aquellos que aprendieron por "estar en casa" o por aproximarse, que sin el "gran aliciente de la influencia", aquella que "crea entre nosotors las situaciones y distribuyen el poder"(2001: 155) nada sucede: no solamente consigue publicar regularmente y con libertad, generando con el tiempo su propia influencia, campo similar a aquel que permitió su existencia, en cuanto su Literatura es respetada, originando rápidamente un círculo crítico universitario y diarístico con lectores sorpendidos con la novedad, profundidad y poeticidad del nuevo autor, en una obra tan original y sugestiva. La "Literatura Brasilera", en su proceso de sólida producción, pasa por un filtro que no solamente modera los "ímpetus exclusivistas de naturaleza independiente" (2001: 156) como produce una "réplica desigual" que significa y aparece al mismo tiempo como el otro y como el mismo: lo que aparece es la tradición de una Literatura, sus estilos, sus escuelas y sus autores conquistando la identidad de un pueblo, de una lengua, de una nación; la relación entre todos los sujetos del proceso es asimétrica, arbitraria y extraña porque parte no de una elección, de una lucha, de una exposición estética, crítica o literaria, pero pasa "...apenas de la estima personal o de la tradición sin respeto" (2001: 163) a las ideas, reivindicaciones, cambios y propuestas coherentes de alguna otra literatura. La rotación de los ocupantes de los cargos literarios o de aquellos que lo posibilitan podrían sugerir, a primera vista, la ausencia del "sistema oligárquico" que es la "Literatura Brasilera" (legítimo "espíritu de cuerpo"), pero el dislocamiento está dirigido por un grupo estable y otra vitalicia: una grupo vitalicio en el control de las posiciones de poder, mando y dinero en el Estado, diarios, las universidades, las editoras (poder inocente, espantado cuando se muestra ese poder, esa disposición que, merced a este control, le asegura la presencia continuada; el grupo estable de escritores, por otro lado, ligado de una manera u otra al grupo vitalicio, la rotatividad de escritores y obras no es una circularidad, pero una extraña especie de colonización (2001: 168).

El cuarto grupo no es homogéneo: se compone tanto de los escritores consagrados como de los del segundo grupo, tanto de profesores universitarios como editores y agentes de todas las formas, de intelectuales y libreros, de librerías y farmacias; hereditario y tradicional, ejerce un poder difuso pero no incoherente y disperso; el campo no crece ni se reproduce fuera de la mentalidad de permisión y negación, hay una gramática, una lógica, una cartografía, una escritura (protocolos, reglas, esperas, obediencias, respetos, admiraciones) que necesitan ser incorporadas, reconocidas, reencaminadas para pasar a existir. El lector, en ese proceso, es inútil. Es un elemento dispensable, transformado en consumidor, en pre-figuración del mercado o de la tradición. Como el criterio para la literatura no es estético, crítico o filosófico, pero clientelista desde el origen, manutención periférica de la palabra permitida, el lector es una periferia del consumo.

El escritor brasilero siempre se puede "expresar libremente" desde que no atemorice a los lectores y, antes y bien antes, no se aleje mucho de la influencia que soporta o del grupo al que le debe "fidelidad" y del que no puede alejarse mucho. Como la "Literatura Brasilera" no tuvo revoluciones o el proceso ácido y seguro de negatividad, pero sí cuartelazos, golpes continuistas, apariciones de fantasmas y apuros estilísticos, todavía permanece, con los debidos y esperados cambios, con la misma estructura del "Imperio" y la "Primera República", en un pastiche oligárquico de las instituciones, mentalidades y costumbres políticas y sociales de la "sociedad brasilera". Esa literatura, al mismo tiempo que construía representaciones, identidades, ideas, mitos y señales, los hacían circular como realidad, como espejo, como algo que sobra, vendido con los libros, reforzando y creando el Brasil que creaba la Literatura.

 

1 - 2
home / página 1 de 2
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________
contacto | quiénes somos | colaboraciones | legal | libro de visitas | enlaces | © el hablador, 2003-2005 | ISSN: 1729-1763
:: Hosting provisto por Hosting Peru ::
Hosting