Borges no Brasil (Jorge Schwartz)

Confluencias e intercambios (Biagio D'Angelo)

Contemplación de los cuerpos (Luis Chueca)

Cinco segundos de horizonte (Mario Montalbetti)

El goce de la piel (Oswaldo Reynoso)

Hostos Review (Revista Hostosiana), por Claudia Salazar Jiménez

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De regreso al placer

por Jack Martínez Arias

 

Oswaldo Reynoso
El goce de la piel
Lima: Editorial San Marcos, 2005.

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Desprecia al corazón que no ama la piel

Oswaldo Reynoso (Arequipa, 1931) aparece hace más de cuarenta años en el ambiente literario peruano, con la publicación del poemario Luzbel . Sin embargo, es con la aparición del libro de cuentos Los Inocentes. Relatos de collera (1961) , con el que logra un reconocimiento sobresaliente por parte de un sector de la crítica especializada. El escenario urbano que representaba la generación del 50 es también abordado en este libro, la diferencia radica en que este escenario es mostrado por Reynoso con un estilo nuevo: “La jerga popular y la alta poesía reforzándose, iluminándose”, en palabras de José María Arguedas

Más tarde publica En octubre no hay milagros (1965) , novela que suscita una gran polémica. Washington Delgado dijo: “La lectura de esta novela nos revela una Lima monstruosa, egoísta y desesperada”. Y el resto de la crítica ataca injustamente la novela, acusándola de contener excesos verbales y deficiencias técnicas. Así se habló de la obra que ahora, es considerada una de las más importantes dentro de la narrativa peruana.

Luego se publicaron: El escarabajo y el hombre (1970); y regresando de un prolongado viaje a China, En busca de Aladino (1993) y Los eunucos inmortales (1995). Ahora, diez años después de su última producción literaria, Oswaldo Reynoso reaparece con El goce de la piel. Un libro que bien puede considerarse novela corta, o una colección de cinco relatos. Cinco historias que finalmente concluyen en una misma temática, la celebración fáustica de la piel.

El goce de la piel alterna historias diferentes, que sin embargo y finalmente, terminan sugiriendo una relación afectiva homosexual entre Malte (que es nombre que se les da a los distintos personajes que aparecen en cada uno de los relatos) y el narrador personaje. Sin embargo es una relación homosexual sutilmente descrita, sin caer en lo grotesco, casi se podría decir, pura.

Como ya lo ha hecho antes, aunque de una manera menos directa, esta vez, el autor busca explícitamente, a través de sus personajes, romper con los tabúes que en alguna época —y en cierta medida hasta ahora—, la beata sociedad peruana ha impuesto a los adolescentes.

En su también breve libro, En busca de Aladino , leemos por ejemplo: “ Malte grita: Ahora, a corrérsela y ya no es el querubín del coro de la iglesia y ya no le importa la renuncia a Satanás y el infierno y en la oscuridad de la playa su rostro es más radiante que en los aleluyas (...) y luego el arrepentimiento y del dolor del corazón por el pecado y el miedo de despertar en medio de las llamas del infierno, pero la brisa de la mañana acariciaba mi cuerpo tirado sobre la playa y Malte revolcándose conmigo en la arena gritó: sin trusas, y desnudos nos metimos corriendo a las olas y nuestros cuerpos eran hermosos y limpios y el mar seguía en su invariable marea. Y dios había muerto para siempre”.

Este fragmento constituye el eje central alrededor del cual, Oswaldo Reynoso elabora una temática que busca romper con todos estos mitos referidos al sexo. Un fragmento que en El goce de la piel se convierte en uno de los argumentos fundamentales.

Por otro lado, algunos críticos han señalado que el último libro de Reynoso es un regreso a Los inocentes. Esto es limitar demasiado y subestimar ingenuamente lo que El goce de la piel representa . Es cierto que se hacen referencias al mundo adolescente, y a la pérdida de la inocencia que sus personajes sufren, sin embargo, la forma, la temática, y el horizonte a donde apunta El goce de la piel , son totalmente distintos.

La frescura de los personajes adolescentes es notable a diferencia de Los inocentes ; la descripción de las relaciones homosexuales son menos explícitas y mas bien, más sugerentes que en En octubre no hay milagros ; no tiene el carácter experimental de El escarabajo y el hombre ; no se trata de la búsqueda de un personaje ficticio como En busca de Aladino; y no se critica la hipócrita y cerrada sociedad China como en Los eunucos inmortales.

El goce de la piel es un texto breve, pero cargado ya no solo de imágenes, sino de innumerables anécdotas. El último libro de Reynoso representa la vuelta al escenario limeño, a los sucesos de un tiempo pasado; un regreso a la inocencia de la infancia o la adolescencia, pero desde una perspectiva distinta y totalmente actualizada. Sin duda, uno de los mejores libros de narrativa peruana que hemos heredado el presente año

© Jack Martínez Arias, 2005

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