eh 18

 

Poesía vanguardista peruana (Christian Elguera Olortegui)

Dantes (Lenin Pantoja Torres)

El invitado (Giancarlo Stagnaro)

Caín (César López Núñez)

Libro del sol y otros poemas (José Carlos Picón)

Guardián de acantilados. Oleajes pictóricos 1999-2008 (Carlos Morales Falcón)

Paterson city (Giancarlo Stagnaro)

 

____________________________________________________________

Rituales y límites de la violencia

por López Núñez

 

José Saramago
Caín
Alfaguara: Lima, 2009

________________________________________________

Caín, última novela de José Saramago, y no la mejor, siendo sinceros, es una de las finales indagaciones del premio nobel sobre el tema de Dios. A través de esta novela, entendida como una pregunta más, podemos acercarnos a su perspectiva y situarnos críticamente frente al concepto de Dios, la historia de Dios, la relación del hombre con Dios. Sabemos que Saramago se declaraba ateo, pero este trabajo, previo a su muerte, no hace más que asentar y acentuar un problema muy humano y muy metafísico, aunque sea por negación.

Conduciéndonos en orden, la novela nos trae un estilo ya conocido y una perspectiva mejor explotada en El evangelio según Jesucristo. Es más, el aliento de la novela queda truncado por el ánimo del narrador: La historia ha acabado, no habrá nada más que contar (189). El pretexto para esta última frase es la infinita discusión entre Caín y Dios. No obstante no debemos dejarnos llevar por esta lectura solamente. El autor bien podría haberse introducido en otros recovecos bíblicos pero no; después de fantasear con un capítulo jamás contado en la Biblia, decide callar.

Tal parece que las últimas dudas saramaguianas se trasladan a su personaje inconforme y crítico introduciéndose así, en una tradición que bendice, de una u otra forma, el pecado. Es Caín y no Abel el que sobrevive, pervive en la historia universal y representa al hombre que reniega de Dios y de sus caprichos. Baudelaire y otros más ya miraban a Caín con hambre de justicia. Tal parece que Saramago no podía sustraerse de identificarse con el estigmatizado personaje bíblico.

La novela parte de la creación del hombre y de la mujer y  de su caída en el pecado. Adán y Eva asumirán desde ese primer momento un distanciamiento del creador. Eva, para ser más exactos, dirá: “la primera cosa que debería aclararnos es por qué razón nos ha hecho y con qué fin”(25). Es la astuta mujer frente, al históricamente pusilánime hombre, quien pone las dudas. Sí, la astuta mujer, no la tonta engañada. Recordemos que quien acusa a la mujer buscando eximirse de su responsabilidad en la desobediencia de la voluntad de Dios es Adán. Saramago, valga decir, en sus líneas se muestra como buen conocedor del libro sagrado de los cristianos y su primera postura es cercana al oprimido u olvidado. Para nuestro autor Eva es el primer héroe bíblico.

Adán por su parte clamará al borde de la rendición: “… mejor sería que fuésemos el polvo que éramos antes, sin voluntad ni deseo” (30). Eso en verdad suena a la voz de Job, pero Adán exagera. Pone el narrador una cuestión importante sobre el sufrimiento humano, pero al cuestionamiento, al que se inclinará el talante de la novela para cuando conozcamos a Caín. El rechazado hermano de Abel por parte de Dios es el que nos interesa y el que pone título a la obra, es este pecador protegido del Creador el que tendrá la carga dialéctica de la obra y que la justifica.

Sabemos que Caín mata a su hermano porque Dios rechaza su ofrenda. Sabemos que lo hace premeditadamente. Sabemos que Dios lo marca. Sabemos que él es el primer hombre puesto a prueba por su hacedor. Y es que Caín, tanto como Abel, busca ser aceptado y es testigo-paciente del rechazo. “Y quién eres para poner a prueba lo que tú mismo has creado” (39). Es en la pregunta del fratricida donde se sustenta el problema de la absurda voluntad divina. Si Él hizo todo bueno, ¿por qué tenía que someterlo a examen? ¿Era necesario? De aquí la futura y justificada sospecha: “el señor no es persona de la que uno pueda fiarse” (88). Es a partir de esta conclusión, fruto del desengaño, que Caín se irá introduciendo en las líneas básicas de la historia Bíblica básicamente situada en el libro del Génesis.

Luego de ser marcado por Dios, Caín se convertirá en un paria del tiempo. Su presencia atravesará episodios vitales de la formación del pueblo de Israel y su mirada será el ente evaluador de la voluntad divina. Será  su perspectiva la que pondrá en tela de juicio, precisamente, hechos fundamentales y aceptados como inefables para la comprensión humana para acercarlos al llano de la limitada experiencia humana y su lógica y su angustia. Es Caín el que censa el proceder de Dios y el proceder masoquista de los hombres para con su voluntad.

La óptica de Caín jamás se inclinará: “nuestro dios, el creador del cielo y de la tierra, está rematadamente loco” (142). Y es que la postura de Caín se justifica en hechos de su inmediata experiencia. Pasa de ser el hijo fiel y rechazado, al hijo asesino y rebelde. Este hijo de Adán y Eva revivirá el principio dando luces donde la Biblia solo tiene sombras. Si bien no es ésta una novela lograda por parecernos demasiado corta o mezquina, si se quiere; son sus ideas las que nos interesan como punto de reflexión.

El periplo de Caín lo conducirá al palacio de Lilith, la legendaria primera mujer y objeto de una tradición paralela a la de la Biblia. La insaciable mujer que nos presenta Saramago en su novela no es más que otra versión de Eva. Una mujer que ordena, una mujer fuerte y no por eso fuera de sí. Lilith se enamorará de Caín y, a modo de María de Magdala con Jesús en El evangelio según Jesucristo, le mostrará las bondades del cuerpo. El marcado también le corresponderá y será ella una aliada importante, un oasis en la vida de Caín.

Al salir del poder de Lilith, Caín se encontrará con Abraham momentos antes del sacrificio de su hijo Isaac y lo detendrá a tiempo, él y no el ángel. Visitará Babel en el momento de la gran confusión lingüística (este es un retroceso en la historia). Más adelante se encontrará  con un Adán sin hijo y sin promesa de Dios aún. Caín presenciará  la teofanía de Mambré y acompañará a los ángeles del Señor y a Abraham hasta Sodoma y Gomorra para enterarse de su inminente destrucción. Una de las preguntas que atravesará este episodio y de ahí en adelante la novela es el por qué de la muerte de los niños de estas dos ciudades. El decepcionado Caín asumirá que dios no nos ama (148).

Después de la masacre Caín aparecerá lanzado al libro del Éxodo. Aquí presenciará la subida de Moisés al Sinaí para acabar el episodio con la lucha por derribar los muros de Jericó. Su reaparición en el palacio de Lilith tendrá como sorpresa el nacimiento de Enoc, hijo suyo, y las remembranzas del cuerpo y de sus viajes intemporales. Al retomar sus vaivenes, Caín conocerá Al justo Job y será, inclusive, uno de sus sirvientes que anuncia tragedias para el probado por Dios y por el diablo.

La nota tentadora de la novela vendrá cuando Caín conozca a Noé y se embarque en su arca. Caín seguirá cumpliendo con su rol de asesino pero esta vez para hacerle la vida imposible a Dios. Pondrá al Creador contra la espada y la pared cuando altere la historia de la salvación aprovechándose de la inmutable promesa divina de no hacerle daño. Valga esta última señal para citar al narrador: “para caín nunca habrá alegría, caín es el que mató a su hermano, caín es el que nació para ver lo inenarrable, caín es el que odia a dios”(156).

Y quién no odiaría a Dios si está el mismo preñado de vacíos. Saramago en esta novela, a modo de metáfora final, nos propone su inconformidad, la inconformidad de un mundo que pasa y, que en vez de responder a las cuestiones fundamentales del hombre, se sume en caprichos de alto vuelo que obvian necesidades éticas y morales de una sociedad mistificada. Vale la pena leer la novela ya que, sino tenemos un trabajo de alta calidad, viniendo del autor del que hablamos, tendremos entre nuestras manos un testimonio más de una voz antigua que no ha sido acallada.

 

 

__________________________________________________
Para citar este documento: http://www.elhablador.com/resena18_4.html
home / página 1 de 1

contacto | quiénes somos | colaboraciones | legal | libro de visitas | enlaces | © el hablador, 2003-2010 | ISSN: 1729-1763
:: Hosting provisto por Hosting Peru ::
Hosting