Nº 19
revista virtual de literatura
 
Siguenos en:
 
 
 
Contacto Quiénes Somos Colaboraciones Legal Enlaces Buscador Primer Hablador
 
 
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Centenarios
 
Voces Arguedianas. Sobre la vigencia literaria de José María Arguedas
 

Indudablemente, el Centenario de José María Arguedas (1911-2011) se presenta hoy como el acontecimiento ideal para preguntarnos por la vigencia de la obra literaria que nos legó. Aquí buscaremos responder a esta cuestión a través de una encuesta dirigida a los especialistas. Así, dicha encuesta abarcará tres ángulos específicos: en primer lugar, las razones sobre el amplio y creciente interés de la crítica en torno a nuestro autor, donde también nos preguntaremos por el lugar que ocupa Arguedas en el contexto literario latinoamericano; segundo, la existencia o no de una influencia del autor de Los ríos profundos en escritores posteriores; tercero, el estado actual de la recepción de la obra arguediana por parte de los lectores contemporáneos.

Estas cuestiones son válidas en un contexto como el actual, pues nos ayudarán a comprender qué celebramos realmente cuando recordamos los cien años del nacimiento de Arguedas. Las respuestas vendrán de cinco reconocidos investigadores que han trabajado (y continúan haciéndolo) en torno a la obra de nuestro autor. Ellos han escrito, recopilado y editado textos muy valiosos para los estudiosos y lectores que buscan acercarse con mayor profundidad al universo arguediano.

  Julio Ortega (Casma, 1942) estudió la Doctoral de Literatura en la Universidad Católica del Perú y vive en Estados Unidos desde 1969. Es profesor de la Universidad de Brown desde hace 20 años, donde dirige el Proyecto Transatlántico, y es autor de alrededor de 40 libros de crítica literaria, ensayo y ficción, además de ediciones y antologías. El más reciente es El sujeto dialógico. Negociaciones de la  modernidad conflictiva (México: FCE, 2010). Su trabajo crítico ha  merecido elogios de José Lezama Lima, Octavio Paz y Julio Cortázar.
 

Sergio R. Franco es profesor en Temple University. Obtuvo el grado de Doctor en la Universidad de Pittsburgh. Es autor de A favor de la esfinge. La novelística de Jorge Eduardo Eielson (Lima: Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2000) y ha editado el libro José María Arguedas: hacia una poética migrante (Pittsburgh: IILI, 2006).

 

Aymará de Llano es docente e investigadora en el Centro de Letras Hispanoamericanas de la Universidad Nacional de Mar del Plata en Argentina. Es autora de  Pasión y agonía. La escritura de José María Arguedas (2004), coautora de Navegación por la palabra (2000) y de Saberes de escritura (2000) y coeditora de Animales fabulosos. Las revistas de Abelardo Castillo en 2006. Su última publicación es No hay tal Lugar. Literatura latinoamericana del siglo XX (2009).

 

Fernando Rivera es profesor en Tulane University, New Orleans, Estados Unidos. Obtuvo el grado de Doctor en Princeton University. Asimismo, es autor de Escritura envenenada y novela de la traducción en El zorro de arriba y el zorro de debajo de José María Arguedas. También es editor de Encuentro y diálogo: Arguedas y la Literatura Andina. Conversaciones en Princeton con William Rowe y Peter Elmore. Acaba de publicar recientemente Dar la palabra: ética, política y poética de la escritura en Arguedas (Iberoamericana, 2011)

 

José A. Portugal (Lima, 1955) obtuvo el grado de Bachiller en Lingüística y Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú y el de Doctor en Literaturas Hispánicas en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos. Es profesor de Español y Literaturas Hispánicas en New College of Florida. Ha publicado el libro Las novelas de José María Arguedas. Una incursión en lo inarticulado (PUCP 2007), y ensayos sobre M. Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique y Miguel Gutiérrez.

 

I

La vida de José María Arguedas terminó hace cuatro décadas con un disparo en la sien. La obra que escribió, sin embargo, parece inagotable. Esto se hace evidente si tomamos en cuenta las diversas lecturas críticas que se vienen ocupando de ella y —tal como Sergio R. Franco apuntó recientemente en la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana (1), los distintos lugares desde donde se estudia su obra en la actualidad: cultura, traducción, transculturación, autoficción, afecto, poesía, erotismo y sexualidad, recepción, ética y epístolas. Y así, las primeras preguntas caen por sí mismas:

Desde una perspectiva actual, ¿cuál es la importancia de la obra de Arguedas en el panorama histórico de la Literatura Latinoamericana? ¿Qué es lo que la hace atractiva para la crítica?

Julio Ortega: La obra de Arguedas es la más entrañablemente concernida en el gran debate sobre la formación nacional de América Latina. Equivalente, en ese sentido, a las alegorías nacionales elaboradas por Sarmiento (Facundo) o Echeverría (El Matadero), pero en una versión más cultural, que se remonta a las definiciones latinoamericanas de Martí (Nuestra América) y Mariátegui (la alternativa comunitaria nacional). Es, por ello, una obra irresuelta, abierta, porque acompaña a la irresolución de un proyecto cultural crítico, que es la definición de lo moderno en términos latinoamericanos. Y quizá sea intrínseco a lo moderno, precisamente, este debate sobre las formaciones que son procesales, que no necesariamente deben culminar en un modelo completo y acabado, lo que equivaldría a un modelo autoritario. Se trata, en definitiva, de la definición del Sujeto latinoamericano, como alguien que en la definición del Yo incluye la parte del Otro.

No hay otro modo de ser Yo modernamente en América Latina sino siendo, al mismo tiempo, ese Otro. Seguimos debatiendo sobre los turnos, protocolos y relevos de ese drama y dilema.

Sergio R. Franco:
Ambas cosas, la importancia y el interés, están interrelacionadas. Respondo de un modo un tanto abstracto: la obra de Arguedas resulta particularmente atractiva para la crítica porque en ella expresa, como pocas, tensiones estéticas y epistemológicas de América Latina en el escenario contemporáneo a la vez que busca una alternativa a una modernización “eurocronológica” y reivindica saberes locales (andinos, en este caso). El último Arguedas en especial, y esta es una línea de lectura que me viene interesando, trasciende y desenmascara celebradas manifestaciones piadosas del “occidentalismo” como la transculturación y el realismo mágico. La hibridez de la obra arguediana resulta emblemática de aquellas respuestas contrahegemónicas en los universos poscoloniales que crean un tercer espacio donde se negocia la diferencia cultural del “otro”.

Aymará de Llano: La obra de Arguedas ofrece todavía, y a pesar de todo lo escrito sobre ella, muchos aspectos muy interesantes no estudiados aún. Por ejemplo, su poesía ha sido apenas rozada por la crítica y es un campo a trabajar. En cuanto a pensarla desde un panorama histórico, lo más relevante es la noción de trabajo en proceso sobre la materialidad de la escritura, quiero decir, cómo el autor sostuvo un avance constante de novela en novela, de cuento en cuento. Esa consciencia de la necesidad de trabajar el discurso, que en Arguedas es muy claro, no solo por su obra de ficción, sino porque también lo desarrolló en su obra como etnólogo, antropólogo y también como educador.

Ese proceso va mostrando las diferentes rupturas al sistema hegemónico literario que va a culminar en su última novela: El zorro de arriba y el zorro de abajo. Comienza ligada de algún modo al neo-indigenismo hacia 1935 y culmina siendo una nueva novela latinoamericana condensadora de las rupturas inspiradas en las vanguardias, con un tratamiento de interpenetración de lo mítico en la urdimbre narrativa, con efectos de oralización y de traducción cultural que pocos narradores han podido perpetuar hacia fines de los sesentas y en su última novela publicada póstumamente en 1971.

Creo que en la diversidad de abordajes posibles, reside el interés que ha despertado en la crítica en los últimos años. Estudiar a Arguedas y escribir sobre su obra es hacer una especie de “taller de crítica literaria” porque pone en crisis todas las categorías establecidas por los paradigmas de la crítica. El investigador aprende de Arguedas y se pone a prueba a sí mismo con una obra tan provocativa. Si retomamos la categoría heterogeneidad, acuñada por Antonio Cornejo Polar, e indagamos en la crítica, se podría decir que la crítica también debe ser heterogénea cuando se tratan las producciones de Arguedas. Quiero decir que, como críticos, también hay que reposicionarse y trabajar desde lo heterogéneo, aceptándolo, comprendiéndolo, abordando el objeto de estudio desde distintas disciplinas, auto-conociendo nuestro locus de enunciación y haciendo crítica heterogénea.

Fernando Rivera: La obra de Arguedas es uno de los grandes significantes de la crítica literaria latinoamericana. Su articulación entre dos mundos culturales: el andino y el occidental (o la forma en que ha tomado históricamente lo occidental en el Perú) ha generado una reflexión crítica extensa y creativa que ha producido categorías y modelos de análisis como los de transculturación narrativa de Ángel Rama o heterogeneidad socio-cultural de Antonio Cornejo Polar. Se ha tratado de leer en la obra de Arguedas lo mágico, lo anticolonial, lo indigenista, lo transculturado, lo heterogéneo, lo revolucionario, lo auténticamente andino, lo moderno andino, lo contramoderno, lo subalterno y lo antropológico. La obra de Arguedas es y ha sido central en la discusión sobre la identidad cultural peruana y latinoamericana del siglo XX; es parte de esa discusión y ha contribuido a darle forma a esa discusión.

José A. Portugal: Arguedas representa una forma de entender la idea y la práctica de la novela de la que todavía no hemos aprendido todas las lecciones. Explora las posibilidades del género y revela su poder de investigación y como forma de un pensar ético. La novelística de Arguedas ha estado metida desde temprano en el meollo de dramas sociales que vio o vislumbró y lo obsesionaron, y que hoy todavía nos acosan.  Por eso regresamos continuamente a él. 

II

Creemos que una vigencia incuestionable de la obra literaria de José María Arguedas no debe ser medida exclusivamente por el atractivo que tiene para los análisis literarios o socioculturales. Aunque ya se ha señalado con amplitud que nuestro autor expone problemáticas latinoamericanas aún irresueltas, queda saber si la fuerza de su poética alcanzó a influenciar también a los escritores que vinieron después. Ya que si consideramos que la narrativa arguediana constituyó un hito en la literatura de nuestra región, sería consecuente pensar que ella representó una influencia importante en las generaciones siguientes.

¿Considera que el proyecto literario de Arguedas culminó con su muerte, o cree que ha continuado en algunos escritores latinoamericanos de generaciones posteriores?

Julio Ortega: En realidad, es un proyecto literario latinoamericano que no puede tener final conocido porque está abierto en el porvenir. Se define, bien visto, como una construcción del espacio comunicativo. Todos los personajes en sus libros buscan hablar con el mundo, no solo con los otros. El modelo de la comunicación es esa epifanía de poder dialogar con la Naturaleza, modelo de la realidad perfectible, como en el mundo clásico. Y el lenguaje, sobre todo el literario, sirve para rehacer la función comunicativa del habla. Todas las sangres son todas las voces. Por eso, todos los que escribimos en América Latina lo hacemos, aun sin saberlo, tomándole la palabra al Proyecto Arguedas, devolviéndosela, y reconduciéndola. Y decidiendo nuestra función dialógica en ello.

Sergio R. Franco: Creo que el proyecto literario de Arguedas (si es que tuvo un solo proyecto literario) conserva validez y actualidad. Si aceptamos que la obra de Arguedas buscaba develar y expresar creativamente al sujeto andino, darlo a conocer y disipar supercherías sobre él, y que para ello Arguedas supo forjar estructuras narrativas y lingüísticas originales y bellas que dieron cuenta de ese sujeto, de sus gozos y sus dramas, sus desplazamientos y la fluidez de su cultura, entonces, ciertamente, su “proyecto” resultaría continuado por aquellos autores que comparten esa intención arguediana, ya sea que hablemos de Óscar Colchado o de Cesáreo Martínez; y ya que he mencionado a un poeta, quiero decir que en mi opinión ha sido la poesía de Arguedas la que ha venido ejerciendo un influjo más fecundo. Aquí estoy arriesgando, pues yo no conozco la lengua quechua pero sí estoy al tanto de las investigaciones sobre la poesía de Arguedas y sobre poetas peruanos que escriben en quechua. Al parecer, la poesía de Arguedas resuelve varios problemas de golpe: entiende la magnitud del proceso migratorio andino -“reconquista” dirían algunos estudiosos- a las ciudades de la costa que se inicia a finales de los años 40 del siglo pasado y asume la tarea de dar cuenta, desde la poesía, de ese evento, para lo que, con su inventiva habitual, forja un quechua ficticio a base de distintos dialectos; elabora un hablante poético andino moderno en clara sintonía con su ecología y potencia formas poéticas propias a la cultura andina. Si se espera que diga nombres, aquí van algunos: Dida Aguirre, Hugo Carrillo, Isaac Huamán, Eduardo Ninamango Mallqui, Fredy Roncalla.

Aymará de Llano: Verdaderamente creo que, en ciertos aspectos, si bien lo han seguido algunos como Gamaliel Churata, nadie lo ha podido superar hasta el momento. Creo que también promovió la escritura de la poesía oral en quechua, hecho que me parece interesante desde el campo literario pero también desde lo antropológico y lingüístico-cultural. Con esto quiero decir que han surgido líneas literarias a partir de su producción y de su tarea como etnólogo y antropólogo o que su proyecto ha proliferado en variantes diversas pero no ha sido continuado ni superado como proyecto integral. Quizá lo más interesante es todo lo que motivó, que fue y es mucho, y no pensar en si ha sido continuado en generaciones posteriores porque, también hay que considerar que el mundo en las últimas cuatro décadas, después de su muerte ha cambiado y han cambiado las condiciones de comunicación, de producción de literatura y de su difusión. Al haber puesto en crisis formas tradicionales de las literaturas biculturales o multiculturales también ha motivado en los escritores que intentan expresarse desde esos campos en crisis porque ha cuestionado las múltiples formas literarias en las que se materializaban las mismas en escritura. Luego, esto motivó una apertura a nuevos tipos de ficción. Esto es muy valioso a la luz del siglo XXI.

Fernando Rivera: La obra de Arguedas no solo se ha continuado en la escritura literaria con nuevos escritores que seguían un estilo (la escritura en el castellano andino) o una misma preocupación narrativa (incorporar elementos narrativos andinos), sino que, y esto es mucho más importante, la obra de Arguedas abrió y configuró un espacio nuevo para la literatura peruana y latinoamericana, aquella literatura que ahora podía enunciarse desde el espacio y una identificación con lo andino, en el registro andino del castellano, y con una conciencia moderna. Cuando Arguedas llegó a la literatura solo existía el indigenismo que claro, él retomó, pero que se enunciaba desde otros lugares, y después con su escritura abrió este espacio sin el cual no hubieran sido posibles obras como las de Edgardo Rivera Martínez y Oscar Colchado Lucio. Por otro lado, me parece que lo que aún está pendiente de explorarse por las nuevas generaciones de escritores es la potencia de la obra de Arguedas, especialmente de su obra novelística, en la reflexión narrativa. Novelas como Los ríos profundos, Todas las sangres y El zorro de arriba y el zorro de abajo no solo presentan imágenes del mundo andino, problemas sociales o una mirada sobre la condición humana, sino que discuten y reflexionan narrativamente; y lo hacen de una manera, claro, diferente a la reflexión borgena, pero que igual intentan un decir narrativo que interviene y propone a través del actuar de los personajes y la estructura del relato. La lectura representacionista tanto de la crítica como de los escritores ha descuidado esta capacidad de reflexión de la obra arguediana.

Otra continuación de la obra literaria (y no antropológica) arguediana se ha dado en la reflexión crítica literaria y cultural como hemos visto antes, en la transculturación y la heterogeneidad cultural, pero también en las ciencias sociales, por ejemplo en la reflexión sobre la reciprocidad y la solidaridad andinas.

José Alberto Portugal: No puedo pensar en un autor en el que yo reconozca la continuación del proyecto literario de Arguedas, en el sentido de un escritor en quien se pueda sentir, de manera clara y orgánica, su influencia.  Tal vez sea un problema de simple ignorancia o excesivo celo de mi parte. Pero creo que el asunto se puede pensar de manera distinta. Cuando hablamos del 'proyecto literario' de Arguedas (con variantes en cómo definimos esa idea) nos referimos, por lo menos, a dos aspectos diferentes.  De un lado, hay un proceso radicalmente idiosincrásico, que es irrepetible (y se recomienda no intentar).  De otro lado está ese espacio de simbolización en el que se han convertido el autor y su obra: un autor que autoriza a pensar, a imaginar, a sentir de múltiples maneras nuestra relación con mundos complejos, fluidos, problemáticos; una obra que se ofrece como lenguaje, como surtidor de imágenes y metáforas raigales, que nos facilita la composición de nuevos vocabularios.  Los dos aspectos están vivos, vigentes, entre nosotros, y los continuamos en formas múltiples (el segundo, en parte, emana de la inscripción dolorosa del primero en nuestra mente), que se tienen que pensar como 'literarias' en su sentido más amplio.

III

La última pregunta recae sobre la recepción de la obra arguediana por parte de los lectores contemporáneos. ¿Cuánto se lee realmente a Arguedas?

¿Cree que los libros de Arguedas se mantienen vigentes para el lector contemporáneo (tal vez ajeno al circuito académico)? ¿Arguedas encontraría a su "lector ideal" en nuestros días?

Julio Ortega: A mis estudiantes les resulta fascinante leer Los ríos profundos. Los norteamericanos y los rusos deben ser sus mejores lectores, porque leen desde la tradición nacional de la "novela de educación", que cuenta la historia formativa de un adolescente en debate con el mundo. Además, esa historia ocurre en la Escuela, donde se forma al ciudadano moderno, esto es, crítico. Y su contexto es un pueblo étnicamente complejo, irónicamente ubicado dentro de una hacienda. El director de la escuela es un cura, que enseña Gramática, asumiendo, así, tres fuentes de autoridad nacional. Y, para mayor intriga, la lengua de la novela es un híbrido de quechua y español, o sea una lengua moderna, postcolonial, y en proceso de hacerse mutua. Lo moderno, lo sabemos, es la mezcla. Lo tradicional es la pureza, lo que no se mezcla y muere. Todo lo cual para el lector actual resulta un relato imaginado por la gran novela rusa, puesto al día por la saga de Faulkner, situado en un espacio donde la sobrevivencia se decide en el lenguaje. Los peruanos tenemos que volver a leer a Arguedas para aprender a leer de nuevo nuestro propio lugar de lectores. Es un ABC de la lectura del Perú.

Sergio R. Franco: De mis respuestas a las preguntas anteriores se deduce que considero la obra literaria de Arguedas vigente y queda claro por qué pienso así. Más aún, la perspectiva que nos da el tiempo permite apreciar mejor la originalidad de ciertos textos arguedianos cuya recepción resultó problemática en su día. El ejemplo por excelencia, sin duda, lo ofrece Todas las sangres. Basta con recordar la famosa  mesa redonda de 1965. En lo que se refiere al “lector ideal”, debo decir que esta es una categoría de la que vengo desconfiando cada vez más, de un tiempo a esta parte, porque ella escamotea al “lector real”.  Desde luego, sé que se trata de dos planos diferentes pero a lo que apunto es a que cada vez me interesa más la recepción específica. En todo caso, las reediciones y traducciones de la obra de Arguedas que vienen incrementando su volumen llevan a pensar que su obra toca a lectores más allá del ámbito de la academia. En alguna parte Antonio Cornejo Polar menciona que El Sexto constituía  en los años setenta y ochenta una suerte de best seller en circuitos no ilustrados. Y, por lo que sé, fue el primer libro de Arguedas pirateado, lo que habla de una recepción potencial para ese libro. Ahora, que ésta sea académica o ajena al circuito académico no es algo que me parezca fundamental. En todo caso, la carencia de serios estudios de recepción de la obra de Arguedas me impide dar una respuesta mejor informada.

Aymará de Llano: Los libros siguen vigentes porque son verdaderas obras de arte y el arte verdadero es vigente siempre. Los hábitos de lectura varían, se enriquecen y, también, se empobrecen. Que todavía hoy no sean multitudes los “lectores ideales” de Arguedas significa que él se adelantó demasiado a los tiempos en que produjo su obra. Estamos en un tiempo de apertura, ya se han abierto las puertas de la Academia a José María Arguedas. En los años ochenta no se lo daba como texto en las carreras de Letras de Argentina; mis colegas me decían que era muy difícil. Hoy se privilegia la lectura de sus cuentos y novelas porque hemos advertido la riqueza que encierran sus obras. Vendrá un tiempo en que Arguedas sea leído más allá de la Academia y se le dé el valor que merece. En gran parte se podría dar entre las minorías excluidas de los sistemas que por identificación podrían encontrar un resarcimiento en esta lectura.

Fernando Rivera: Yo diría que más que Arguedas encuentre su lector ideal, el asunto es si los lectores encontrarían a su Arguedas ideal, y esto tiene que ver con las formas de leer que van cambiando con el tiempo. Me parece que todavía hay muchos Arguedas “ideales” o casi “ideales” o un poco “ideales” que encontrar, si dejamos de leer la obra de Arguedas exclusivamente como la representación de un mundo y atendemos a otros aspectos como su potencia narrativa y reflexiva. Por ejemplo dejar de buscar por un momento lo antropológico y lo sociológico, para encontrar lo ético y la poética narrativa.

José Alberto Portugal: Sí, las novelas de Arguedas le hablan al lector contemporáneo, y al que quiera (o pueda) escuchar le plantean retos, como lo han hecho con sus contemporáneos de antaño. En ese sentido, Arguedas es un clásico. Idealmente, sus novelas encontrarían más, quizá mejores, más aptos lectores, en nuestros días.  El 'lector ideal' está siempre en el futuro.

Síntesis de las respuestas

I

Respecto a las respuestas hechas a la primera pregunta, se colige que la obra arguediana ha trascendido largamente el análisis estrictamente literario para situarse en el centro de una discusión “mayor” que es impulsada, entre otras, por las propuestas de Ángel Rama o Antonio Cornejo Polar (Fernando Rivera).

Se coincide en que la obra de Arguedas está inscrita en medio de un debate extenso (y al parecer infinito) sobre la “formación nacional de América Latina” (Julio Ortega), y se convierte en el centro de la “discusión sobre la identidad cultural peruana y latinoamericana del siglo XX” (Fernando Rivera), expresando, “como pocas, tensiones estéticas y epistemológicas de América Latina en el escenario contemporáneo” (Sergio R. Franco).

José A. Portugal, por su parte, profundiza su respuesta desde su área de especialización: las novelas de Arguedas. Y refiere que en ellas se concentran “los dramas sociales que (el propio autor) vio o vislumbró y lo obsesionaron, y que hoy todavía nos acosan”. Mientras que desde otra perspectiva, Aymará de Llano revalora los distintos ángulos desde los que la crítica puede (debe) incursionar en la producción de Arguedas. Ella sostiene que “como críticos, también hay que reposicionarse y trabajar desde lo heterogéneo, (…) abordando el objeto de estudio desde distintas disciplinas, auto-conociendo nuestro locus de enunciación y haciendo crítica heterogénea”.

II

En el segundo punto, las opiniones son diversas. Solo Sergio R. Franco enumera sin vacilar a una serie de escritores y poetas que, bajo el influjo arguediano, buscan “forjar estructuras narrativas y lingüísticas originales y bellas que dieron cuenta de ese sujeto (andino), de sus gozos y sus dramas, sus desplazamientos y la fluidez de su cultura”. Mientras tanto, Julio Ortega y José Portugal perciben una influencia mucho más abarcadora, señalando que “todos los que escribimos en América Latina lo hacemos, aun sin saberlo, tomándole la palabra al Proyecto Arguedas, devolviéndosela, y reconduciéndola” (Ortega), o que los aspectos de este proyecto “están vivos, vigentes, entre nosotros, y los continuamos en formas múltiples” (Rivera).

Aymará de Llano y Fernando Rivera, por otra parte, evitan afirmar categóricamente la continuidad del proyecto arguediano en escritores posteriores, ya sea porque consideran que “nadie lo ha podido superar hasta el momento” o, como lo dice Rivera, porque las nuevas generaciones no han explorado aún “la potencia de la obra de Arguedas, especialmente de su obra novelística, en la reflexión narrativa”. Consideran, además, que sería más preciso discutir esto desde otro punto de vista, como la revaloración de todo lo que Arguedas “motivó, que fue y es mucho, y no pensar en si ha sido continuado en generaciones posteriores” (Aymará de Llano); ya que “la obra de Arguedas abrió y configuró un espacio nuevo para la literatura peruana y latinoamericana, aquella literatura que ahora podía enunciarse desde el espacio y una identificación con lo andino, en el registro andino del castellano, y con una conciencia moderna” (Rivera).  

III

Podemos leer tres posiciones frente al tercer cuestionamiento. En primer lugar, Julio Ortega nos responde a través de un ejemplo específico: la positiva y entusiasta reacción de los lectores jóvenes (sus estudiantes) frente a Los ríos profundos (que según el consenso de la crítica es la novela más lograda de Arguedas). A las virtudes del argumento, le suma “la intriga” que produce el empleo de la lengua de la novela, que “es un híbrido de quechua y español, o sea una lengua moderna, postcolonial, y en proceso de hacerse mutua”.

Mientras tanto, son mayoría los críticos participantes de esta encuesta que creen que la escritura de Arguedas se adelantó a su tiempo, tanto que aún no es comprendida cabalmente. Fernando Rivera, por ejemplo, propone un interesante cambio en la forma de leer a nuestro autor: “dejar de buscar por un momento lo antropológico y lo sociológico, para encontrar lo ético y la poética narrativa”. José Portugal sentencia que las novelas de Arguedas “encontrarían más, quizá mejores, más aptos lectores, en nuestros días”. Pero también precisa que “el 'lector ideal' está siempre en el futuro”. Finalmente, Aymará de Llano proporciona una réplica optimista, pero siempre refiriéndose al futuro y no al presente: “Vendrá un tiempo en que Arguedas sea leído más allá de la Academia y se le dé el valor que merece”.

La tercera línea de estas respuestas la marca Sergio R. Franco, quien centra la problemática en la recepción del “lector real”. Y con acierto, infiere a través de las numerosas reediciones y traducciones de la obra arguediana, que los libros de nuestro autor trascienden el ámbito de la academia para llegar a un público más amplio. A la vez, señala una falta fundamental respecto al tema que planteamos: “la carencia de serios estudios de recepción de la obra de Arguedas”.

Final

Como lo indicamos al principio, para no hacer de esta una encuesta interminable, tratamos de centrarnos específicamente en el Arguedas escritor. Nos preguntamos por su vigencia como tal desde tres frentes específicos. Aún así, tras las múltiples respuestas, estamos seguros que han quedado varios puntos pendientes y han surgido nuevas interrogantes que se pueden introducir en el amplio debate en torno a la figura de nuestro autor. Queda, entonces, mucho por decir. Y con ello se reafirma que el campo que falta recorrer en cuanto al estudio de la literatura arguediana es todavía vasto. Sin embargo, creemos que ha sido muy importante detenernos por un momento frente a las olas de entusiastas celebraciones nacionales e internacionales, para reflexionar sobre el estado actual en el que se encuentra la recepción crítica, creativa y pública de la obra literaria de José María Arguedas.

 
____________
1 Sergio R. Franco, Diez líneas de fuerza de la Crítica Arguediana enRCLL. José María Arguedas: 100 años de vigencia. Año XXXVI - No 72. Lima, Perú/ Boston, MA-USA, 2do semestre, 2010. pp. 341-356
 
 
© Jack Martínez, 2011
 
 
Jack Martínez Arias: (Lima, Perú - 1983) estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Desde el año 2004 se desempeñó como periodista cultural, publicando columnas, artículos y entrevistas en diversos diarios peruanos. Es miembro del comité editorial de El Hablador. Actualmente sigue una maestría en Literatura en la Universidad de Connecticut, Estados Unidos.
 
 
Deje sus comentario
 
Nombre:
 
 
 
Comentarios:
 
Todo sobre Arguedas. Felicidades, habladores!
Comentado por: Almodóvar
 
les pediria que hagan una encuesta similar pero desde el punto de vista del aporte de arguedas al folclore. entrevisten a folcloristas peruanos y latinoamericanos. estoy seguro que en ese campo, el legado del arguedas etnologo supera largamente al arguedas escritor.
Comentado por: José Motolinía
 
Teacher Martinez, this is good!!!!!!
Comentado por: Alumna Malcriada
 
TODAS LAS RESPUESTAS ME PARECEN INTERESANTES, PERO LAS DEL MAESTRO JULIO ORTEGA DESPERTARON MAYOR AFINIDAD EN MÍ. ARGUEDAS ES UNIVERSAL, Y ETERNO!
Comentado por: JORGE DIANA
 
Salud por Arguedas! El último héroe!
Comentado por: Volpiano
 
 
El Hablador 2003-2011 © Todos los derechos reservados | ISSN: 1729-1763
           
Especial   Creación   Debate  
Artículos   Reseñas   Biblioteca  
Entrevistas   Periódico   Estudios