|

Paul
Guillén Delgado
(Ica, 1976)
Es
Bachiller en Literatura por la Universidad de San Marcos.
Ha publicado en las revistas More ferarum, Dedo
crítico, La Tortuga ecuestre, Girabel
y Taller de poesía. Parte de su obra poética
fue incluida junto a la de Jorge Eduardo Eielson, Américo
Ferrari, Carlos López Degregori y Armando Rojas
en la antología de poesía peruana publicada
por la revista El Artefacto Literario de Suecia.
Participó en la dirección de la revista
Girabel y en la actualidad prepara su tesis sobre
la obra poética de Enrique Verástegui.
|
|
 |
CANCIÓN
ESPIRITUAL
(i.m. Margarita de Navarra)
Oh
Dios que al vulgo consuelas,
Me dirijo sólo a mi lamento;
Ustedes que estiman a los amigos,
Vean el amor que tengo sin simulación,
Oh por su ley se esfuerza,
Y por la naturaleza y por la razón.
Yo llamo a cada uno Santo
Para unir mi oración.
Y a él que le gusta tanto
Se detiene por la enfermedad
y devuelve a las personas malamente felices,
Y yo, hacia usted, tan audaz
Que conseguiré?
Aunque sea una acción,
De usted sólo esto ruego,
Para hacerme cada vez más feliz?
Una hora me dura cientos de años,
Y parece que mi ruindad
No me permite trasladarme o recordar,
Tengo mucho que proseguir en mi camino.
Pero es muy larga la carrera,
Acaso tiene la esencia del fin mi placer?
No miro los impedimentos en absoluto
Cuando pasa alguien no me quejo;
Oro sin detenerme, sin duda alguna,
Dios que santificas a mis amigos;
Cuando nadie lo ve, el ojo que dejé
Para llorar; entonces en el papel
Un poco de mi dolor entrego.
Oh cuando será el retorno,
Cuando regresaras golpeando a mi puerta,
Dirán que regresaste
Que estás Santo y muy bueno y fuerte!
Entonces yo, más mal que el muerto,
Correré para abrazar las bienaventuranzas,
Quién tales noticias trae,
Merece todo mi consuelo
|
Pág
2 de 4
[
1
- 2 - 3
- 4
]
|
|