Miguel Ángel Huamán.

Creo que la idea de que los egresados de Literatura no obtienen trabajo es un mito. La Escuela de Literatura siempre busca estar actualizada, y esto ha hecho que siga a la vanguardia. Si no fuera así, no veríamos a tantas personas, salidas de estas aulas, que hoy en día colaboran con el desarrollo de nuestro país

 

 

 

 

Universidades como San Marcos o la Católica ofrecen un panorama general de lo que es la literatura, sea a través de temas, teorías o historiografía. Tratan de resumir, en cinco o seis años, todo lo que concierne a los estudios literarios para que el alumno pueda escoger el área en la que se va a desarrollar. Sin embargo, también son muy importantes los descubrimientos que hace el propio alumno a lo largo del tiempo, y que forman una ruta personal hacia la literatura. ¿Qué lo motivó a estudiar literatura? ¿Por qué sigue estudiando? Son preguntas que siempre lo acompañarán, pero que le ayudarán a cultivar su propia experiencia literaria. ¿Hombre de letras? ¿Literato? El estudiante no se sentirá cómodo con ninguno de estos términos y siempre está en busca de algo que lo identifique. Se da cuenta que estudiar literatura es algo que puede entenderse de muchas formas y que no puede haber propiamente un aprendizaje "exacto" sobre ella. Por otro lado, también presiente que otra gran parte de la literatura es la creación propiamente dicha, la necesidad de encontrarse en el texto como escritor. Si bien las universidades no fomentan esta práctica como uno de sus objetivos principales, la aptitud de la escritura en un ambiente universitario siempre está presente y el estudiante puede hacer uso de ella en cualquier momento.

¿Profesional de literatura?

Otra gran inquietud surge después de toda esta preparación. Las posibilidades de desempeño laboral son muy estrechas en el campo literario, al menos en el caso peruano. Existe la posibilidad de continuar los estudios de maestría y doctorado, que, más que un trabajo, es una prolongación de lo que ya se ha hecho hasta el momento en la pregrado. Pero ya es momento de trabajar, y el egresado funge como profesor, corrector, periodista o editor, ocupaciones que puede desarrollar pero para las que no ha sido preparado. El tema de la profesión es algo aún no resuelto. En el Perú no existe el trabajo de investigador ni el de escritor "profesional", pero eso no quiere decir que no existan investigadores y escritores; si bien no hay una retribución monetaria para estos trabajos, algunas personas logran dedicarse íntegramente a los estudios literarios o escribir una novela a tiempo completo.

El director de la Escuela Académico Profesional de Literatura de San Marcos, Miguel Ángel Huamán, asevera que hay un malentendido cuando se habla de la carrera de literatura en términos profesionales: "Hay un problema de entrada, y es que Literatura o Filosofía son carreras académicas que no buscan un desempeño laboral preciso, como sucede con Contabilidad o Derecho." Si los egresados de Literatura ocupan puestos como los de profesor o editor, esto se debe a la gran crisis de la educación: "Muchos de nuestros alumnos ocupan puestos que deberían pertenecer a profesores, científicos sociales o comunicadores". Huamán añade que los colegios, las ONG y los medios de comunicación reciben a los egresados de Literatura porque tienen la capacidad de trabajar en estos ámbitos.

La visión de Huamán no deja de ser, a fin de cuentas, positiva. Todo reside en la preocupación por la actualización: "Creo que la idea de que los egresados de Literatura no obtienen trabajo es un mito. La Escuela de Literatura siempre busca estar actualizada, y esto ha hecho que siga a la vanguardia. Si no fuera así, no veríamos a tantas personas, salidas de estas aulas, que hoy en día colaboran con el desarrollo de nuestro país." Huamán espera iniciar, de aquí a un año o dos, una nueva etapa en la escuela, en la que ésta se divida en el área de teoría literaria y escritura creativa.

Otro importante docente sanmarquino es Marco Martos, también poeta de la generación de los sesenta. "No existe una profesión para el egresado de Literatura, pero en la escuela se crea un 'clima' que ayuda a que el estudiante pueda ocupar puestos tan diversos como el de editor, profesor o crítico literario." Este "clima" sería el contacto establecido entre las personas que integran la comunidad académica y que, a través de las conversaciones y el intercambio de experiencias, incentivan la vocación literaria.

Estas aseveraciones nos brindan un panorama coherente de lo que representa la dedicación a la literatura, de mucho trabajo y esmero, que se ve recompensado por la satisfacción personal. Sin embargo, creemos que si bien no hay una profesión precisa para el egresado de Literatura —y, por lo tanto, una posición ubicua en el espectro laboral de la sociedad—, este no debe dejar de mantener una posición que le permita ejercer la apertura y el tono crítico hacia lo que consideramos discursos institucionales, inscritos, por ejemplo, en los prospectos de admisión. Lo anterior no garantiza un trabajo, pero resulta trascendental para el crecimiento de la persona que ha elegido la literatura como forma de vida.

 

© Mario Granda y Giancarlo Stagnaro, 2003 descargar pdf

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