0

 

 

Mazzotti ha optado por el desmantelamiento transformativo, al otorgarles a los personajes un carácter informal, hasta jocoso, a manera de un diálogo teatral entre dos amigos que terminan su relación con la traición de uno de ellos (Virgilio), que abandona a Dante en el Infierno (peruano).

____________________________________________________________

Poética de la violencia política en Fierro curvo (1985) de José Antonio Mazzotti (1)

por Paolo de Lima

 

En el presente trabajo analizaré tres textos del poeta peruano José Antonio Mazzotti (Lima, 1961) pertenecientes a su poemario Fierro curvo, publicado en Lima en 1985, es decir, en plena guerra interna peruana ocurrida entre 1980 y 1992. Mi lectura se centra en la exploración del espacio cultural y social en el que se circunscriben los poemas y en las formas en que dicho espacio se transforma en lenguaje poético. Mi intención es estudiar las particulares tensiones, pugnas, preocupaciones e inquietudes discursivas, políticas y estéticas filtradas en ese universo literario dentro del marco de la producción y la recepción. En primer lugar, me interesa examinar la manera en que las tensiones discursivas presentes en dicho periodo son incorporadas a los poemas a partir de distintos procesos de mediación –textualización estética e ideológica, interdiscursividad e intertextualidad– y, en segundo lugar, enfatizar cómo ese material incorporado y transformado es relanzado al campo de los discursos sociales de la época, lo que permitirá captar la inscripción de los mismos textos en el debate del momento suscitado en torno a la guerra interna.

El primer poema es “Dante y Virgilio bajan por el Infierno”, en el cual tenemos una clara alusión a dos personajes de la más prestigiosa tradición literaria occidental. Así, desde el título, el poema establece una importante intertextualidad. Hasta cierto punto, se trata de un palimpsesto en el sentido que Gérard Genette le otorga al término en su libro Palimpsesto. La literatura en segundo grado (1982), es decir, de una reescritura a partir de un modelo anterior. En este caso específico, de las dos modalidades usuales de reescritura que Genette describe (palimpsesto por imitación y palimpsesto por transformación), Mazzotti ha optado por el desmantelamiento transformativo, al otorgarles a los personajes un carácter informal, hasta jocoso, a manera de un diálogo teatral entre dos amigos que terminan su relación con la traición de uno de ellos (Virgilio), que abandona a Dante en el Infierno (peruano). La dialéctica entre el Maestro (Virgilio) y el discípulo (Dante) se expresa a través de una polifonía que incluye tanto hipercultismos como frases y expresiones de la conversación callejera. Esta convergencia produce un sentido de parodia o pastiche, en el aspecto postmoderno del término, en que los elementos del canon occidental son desmontados para ser reproducidos de manera alterada y contextualizada, en este caso dentro de la periferia tercermundista. El Perú de fines del siglo XX, nos dice Mazzotti, no es ni puede ser la Florencia del siglo XIV, aunque muchos de los elementos de persecución y marginación que sufrió el gran poeta florentino se encuentren reproducidos en el nuevo contexto de abuso del poder.

En el poema la violencia está dosificada a través de las transposiciones propias de los niveles connotativos del lenguaje poético. La violencia política se encuentra transcrita en el texto a través de una serie de marcas sutiles (“La sangre chorrea por las escaleras / y las almas como grumos / se cocinan”). Desde el epígrafe, extraído de La Divina Comedia de Dante Alighieri, se plantea el contexto de la alegoría intermediada por una representación de las fuerzas represivas. El epígrafe dice: “El lugar del descenso que nos toca / agrio es asaz, y el guarda allí presente”. La cita pertenece, como se apunta en el poema, al Inferno, Canto XII, estrofa 1. Específicamente, este es el pasaje que inaugura la entrada al Círculo Sétimo, el Círculo de los condenados por haber cometido actos de violencia y sobre todo ejercido la tiranía. Dante propone que todos aquellos que han cometido atrocidades (generalmente asesinatos, torturas, mutilaciones) por ser presas de la ira, la malicia o la insania, merecen encontrarse en tal recinto, donde el castigo es bullir para siempre en aguas y lavas hirvientes.

“El guarda allí presente” es el Minotauro de Creta, bestia mitad humana, mitad toro, nacida del exceso de lujuria de la reina Pasifae, que mantuvo relaciones sexuales con un toro y engendró al famoso monstruo de la mitología. Este monstruo, según una de las versiones del mito, exigía cada año el sacrificio de doce jóvenes varones y doce muchachas griegas para comerlos vivos en el laberinto de Creta. La selección del Sétimo Círculo por parte de Mazzotti obedece, pues, a una serie de correspondencias entre actos y personajes de la etapa primigenia de la cultura occidental y elementos del mundo social y político peruano de fines del siglo XX. El Minotauro es “el guarda allí presente” en el Círculo de Dante, pues representa la bestialización de un ser humano por exceso de ira (al comerse a los jóvenes). El Perú, hasta cierto punto, sería este círculo, resguardado por las fuerzas que perpetran la guerra sucia sobre los habitantes del país, imbuidos todos de la violencia generalizada y condenados por la eternidad. En el mito griego, el Minotauro no tenía la menor contemplación con los jóvenes sacrificados y por eso aparece en el poema de Dante como digno representante del Círculo de los Violentos.

En el poema de Mazzotti, el Minotauro aparece aludido a veces de manera tangencial, “media luna las armas de su frente”, intertextualizando un verso famoso de la Soledad primera de Góngora sobre Júpiter convertido en toro (Góngora 39), y a veces de manera directa: “Sólo a lo lejos / el Minotauro nos seguía con ojos desconfiados” (53). Este es el mismo Minotauro que les había pedido “Papeles, señores” a los dos caminantes, Dante y Virgilio, es decir, el poeta y su alter ego, que es su Maestro o la sabiduría que encarnaría la razón que supuestamente ayudaría a Dante a salir ileso del Infierno para llegar al Purgatorio. De allí, finalmente, lo encaminaría hacia el encuentro con su amada Beatriz en el Paraíso Terrenal, en la cima del monte Purgatorio, quien luego lo llevaría por las esferas celestiales para la contemplación de la fuente misma del amor y la reconciliación, que es Dios, “que mueve el Sol y las estrellas”, según Dante al final de la Comedia.

Pero la presencia del Minotauro a lo largo del poema de Mazzotti es sólo el correlato de un estado general de caos, sufrimiento y ausencia de la posibilidad del encuentro con la felicidad o Beatriz, y mucho menos con Dios. Por eso, la mención de “Beti”, de manera paródica, y el presentimiento de que el poeta (Mazzotti/Dante) nunca la alcanzará se constituye en el desarrollo de una trama inicial planteada como viaje físico. El poema da paso a un viaje espiritual, un viaje que supone el descenso desde la esperanza y la aventura hasta la condena, la derrota y la deshumanización.

Virgilio termina abandonando a Dante en el Infierno y descalificándolo como sujeto racional (“Estúpido. / ¿A qué te metes en ridículo negocio?”, le dice). El ridículo negocio bien puede ser el ejercicio mismo de la poesía o la simple comunicación humana, que ha sido anulada por el exceso de violencia en el Círculo Sétimo Peruano. Por eso, Virgilio “frotando su saquito / desapareció en la multitud”, dejando a Dante/Mazzotti abandonado, a su propio riesgo y cuenta en medio de las almas condenadas. Es viable colegir que el yo poético quedará, también, condenado para siempre en el Círculo Sétimo, con lo que se da un proceso de la anulación de la individualidad ciudadana y literaria del yo poético. En ese sentido, “Dante y Virgilio bajan por el Infierno” revela las marcas claras del estado de guerra sucia y violencia generalizada de la sociedad peruana, que alcanza a todos los miembros de la sociedad, sin importar su cercanía o lejanía frente al contexto bélico.

Pasaré ahora a analizar el siguiente poema: “Noche serena / Versión libre de la Oda VIIIa del fraile agustino Luis de León / Salamanca, 1580”. La clave en este texto es la relación entre erotismo y violencia como una relación de oposición y exclusión. El poeta opta por el erotismo, obviamente, y por eso no encuentra lugar en el Perú de la década del ochenta, país violento y antierótico por definición, es decir, país tanático. El poema utiliza la figura de Fray Luis de León como alter ego poético. El célebre poeta místico de fines del siglo XVI español, una de la cumbres de la poesía del Siglo de Oro, sufrió persecución y cárcel por sus traducciones directas de la Biblia. Es, pues, un poeta que ha sentido en carne propia los abusos del poder político y religioso por su búsqueda de la verdad. También es conocido por su reelaboración del tópico del beatus ille, extraído del poeta romano Horacio (beatus ille qui procul negotiis…, es decir, “feliz aquel que alejado de los negocios…”). La reelaboración de Fray Luis de León deriva en la felicidad de la contemplación divina y el alejamiento de las ambiciones del poder político, es decir, en una oposición total a la política, la guerra y la violencia. El tópico también plantea la oposición entre el campo (idealizado) y la ciudad (con rasgos completamente negativos). Dicho campo derivará durante el Renacimiento en el locus amoenus de la poesía y la novela pastoril. Sin embargo, en el caso específico del poema de Mazzotti, los versos utilizados de Fray Luis de León no pertenecen a la “Oda a la vida retirada” (25-30), donde el tópico del beatus ille es evidente, sino a la oda que da el título al poema, “Noche serena” (46-50), y a la “Oda a Francisco de Salinas” (33-35), en que el poema propone la música de dicho artista y sabio del Renacimiento español como paradigma terrenal de la perfección de la música de las esferas de la tradición clásica. Música (o poesía) y campo (o lecho amatorio) constituyen los polos de atracción principales de la oposición del poeta a la guerra (o ruido indiscriminado) y ciudad (escenario de dicha guerra).

¿Pero cómo es ese campo en la reelaboración postmoderna de Mazzotti? Algunas imágenes indican que son “campos verdaderos”, “prados con verdad”, “dulces y amenos”, resemantizando las expresiones de Fray Luis en un claro ejercicio de pastiche literario, como señala Fredric Jameson acerca de uno de los recursos más frecuentes del arte postmoderno. El campo idealizado se contrapone, así, con el mundo urbano, con la civilización contemporánea, con el neg-otium, que produce todas las guerras. Los campos son marcados por un “sin” (que implica la ausencia de caos):

___________________________


1 Ponencia leída en la mesa “Poéticas de la violencia: estética y política en la poesía peruana contemporánea” durante las Octavas Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana JALLA (Santiago de Chile, 15 de agosto de 2008).

 

home / página 1 de 3

contacto | quiénes somos | colaboraciones | legal | libro de visitas | enlaces | © el hablador, 2003-2009 | ISSN: 1729-1763
:: Hosting provisto por Hosting Peru ::
Hosting