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¿Cómo
comienzas tu trabajo como editora de libros para niños?
Primero
fui traductora, luego hice trabajos de corrección
y como me ocupaba de publicaciones y de llevarlas a
imprenta me di cuenta de que muchas veces no hacían
los cambios que pedía. Las ediciones salían
con errores porque a la imprenta no le interesaba hacer
estos cambios y perdía tiempo y dinero. Y es
que, en realidad, ese es trabajo del editor, no del
impresor. Así comencé a editar, sin saber
que esa era una profesión. Estamos hablando de
una época en que aún se mandaban a componer
los textos en galeras, para luego cortarlos y pegarlos
en un machote que se mandaba a la imprenta, donde se
hacía la diagramación, la preprensa y
el ozalid o las películas, un trabajo complicado.
Luego, hace diez años, entré a trabajar
en Santillana donde edité mis primeros libros
infantiles, uno de los cuales fue Piratas en el
Callao de Hernán Garrido-Lecca y otro La
niña de la sombra de colores de Jorge Eslava.
En el libro de Hernán cometí errores de
edición –cosa que recién comprendí
cuando me especialicé en libros infantiles–,
pues yo era editora de libros para adultos; en cambio,
Jorge, con su experiencia como editor, ayudó
muchísimo en el diseño de su libro. ¿Por
qué me dediqué a la literatura infantil?
Porque si los niños no tienen libros atractivos
y bien editados, de grandes no se interesarán
en ellos. Los libros para niños tienen características
especiales, en ellos la ilustración debe formar
parte del texto. La ilustración no es un dibujo
que repite lo que dice el texto, debe ser una unidad
con él. No necesariamente debe haber dibujos
realistas, se pueden emplear formas, colores o símbolos.
El niño tiene suficiente creatividad como para
imaginar las cosas por sí solo. Basta poner una
mancha de color para que el chico imagine todo. Esa
es la potencia que tiene la literatura, permite recrear
lo que dice el texto e imaginar lo que uno desea ver.
¿Qué
me puedes decir de los dibujantes de libros infantiles
en el Perú?
Hay
poca producción de literatura infantil peruana
hasta fines de los 60 y las ilustraciones siguen la
evolución de las corrientes mundiales o desarrollan
corrientes propias. En la época de los militares
se imponen estéticas de corte socialista. Sin
embargo, se da impulso a la creación de cuentos
infantiles peruanos y surgen dibujantes con propuestas
interesantes, entre los que se encuentran Rosario Núñez,
Juan Acevedo, Gredna Landolt y Lorenzo Osores. También
se publican, en los 70 y 80, colecciones de lectura
con cuentos netamente peruanos, aunque, en algunos casos,
demasiado moralistas.
¿Y
cuál es la situación de los escritores
de libros infantiles?
Ese
es otro punto interesante. Los autores de literatura
infantil han sido prácticamente invisibles hasta
hace algunos años. Tenemos autores que han ganado
premios dentro y fuera del país y aquí
solo los conocen los profesores y los niños,
como sucedía, y hasta ahora sucede, con Francisco
Izquierdo Ríos, Carlota Carvallo, ya fallecidos
o Rosa Cerna, Óscar Colchado, grandes escritores
de literatura infantil que muchas veces son reconocidos
fuera y no aquí, aún si son de la talla
del más renombrado de los internacionales. También
hay que decir que la mayoría de libros para niños
son artesanales, tienen una edición pobre, están
hechos con papel de baja calidad (salvo los de las grandes
editoriales, claro).
Pero ahora hay un resurgimiento
de la literatura infantil.
En
el Perú empieza una nueva etapa en la literatura
infantil peruana con Jorge Eslava y Hernán Garrido-Lecca,
hecho que coincide con un boom de literatura para niños
a nivel mundial, hace unos diez años.
¿Cuáles
son las editoriales que impulsan la literatura infantil
peruana?
Peisa
y Bruño son las primeras, luego Santillana y
últimamente Norma. También hay que nombrar
instituciones como el Cedili, la BNP y el INC.
¿Las
editoriales tienen sus propios dibujantes o trabajan
independientemente?
Ambas
cosas. Hay dibujantes fijos y otros itinerantes, la
producción de libros infantiles todavía
no permite tener dibujantes exclusivos. Aun si hay dibujantes
extraordinarios con propuestas innovadoras: Rubén
Sáez, Aldo Shiroma, Adriana Patrucco, Sandro
Guerrero, Williams Torres, Felipe Morey, Ximena Castro…
por citar algunos.
¿La
sociedad peruana no está interesada en una literatura
para niños?
Diría
que por ahora no mucho, porque no está entre
sus prioridades y porque no hay suficiente difusión
ni puntos de venta en el Perú. Casi todas las
librerías están en Lima, mientras que
en provincias la mayoría de libros se encuentran
en el mercado informal. Tampoco hay clubes del libro,
difusión del uso de bibliotecas, tampoco se piden
libros por correo, porque son muy caros.
Entonces
el consumo de literatura infantil en provincias es menor.
Hay
producción local de literatura infantil, hecha
en papel obra, en pequeños tirajes, esfuerzos
interesantes que no llegan a Lima. Está todo
por hacer.
¿Y
cómo busca la editorial nuevos autores?
Te
decía que solo hace diez años se empieza
a producir literatura infantil peruana, cosa que ha
ido logrando prestigio y un mercado para los autores
de este género. Esto hace que autores que antes
no se interesaban en escribir para este género,
ahora lo hagan, y consigan, además, reconocimiento
internacional. Estamos en una época de descubrimiento
y de recuperación de autores con gran prestigio
afuera y desconocidos en el país. Como ocurrió
con Rosa Cerna y su obra Días de Carbón,
de 1964, y Óscar Colchado con Cholito en
los Andes mágicos, del 1984. Esto porque
la crítica tiende a pasar por encima los libros
para niños, por considerarla subliteratura. Ese
es el trabajo que hago, buscar obras y autores de literatura
infantil peruana. Cuando lees una obra, aun si no es
para niños, te das cuenta si el escritor tiene
un estilo adecuado. No hay nada nuevo en la literatura,
todo ya fue escrito, y por tanto lo único que
queda de nuevo es el estilo. Si tiene estilo y algo
que comunicar para un grande, sé que puede decirles
algo a los chicos.
Desde
mi punto de vista, una de las cualidades que debe tener
la obra es que no me aburra a mí como grande,
el libro tiene que ser bueno para todos, si yo me aburro
no se lo voy a leer a un niño. El libro debe
utilizar un lenguaje sencillo, el texto debe permitir
que la imaginación pueda abrirse, expandirse.
Ahora se estila poner en los libros que la edad adecuada
para la lectura, de dos a cuatro años, de cinco
a seis, pero esto no debería ser así,
todos pueden leer todo. Cada uno entenderá lo
que le interesa, de acuerdo a su nivel lector.
Digamos
que lees los libros para grandes para descubrir a los
escritores para niños.
A
veces sí, algunos salen de las lecturas, pero
otros de las propuestas que llegan. Lamentablemente,
no todo es bueno.
¿Por
qué?
Porque
la gente no lee, escribe un “libro” y cree
que es publicable. Para escribir, primero hay que leer
mucho. Falta todavía más dedicación
a la lectura, más interés, adquirir técnicas
de composición. Yo pertenezco a un grupo, Mesa
de Letras, que busca movilizar el interés por
la lectura para fomentar una conciencia crítica
en los peruanos desde niños.
¿Cómo
se entrelaza el trabajo del escritor y el del dibujante
al hacer un libro infantil?
El
editor es el que une el trabajo de los dos. En mi caso,
imagino la obra del autor con los trazos de los ilustradores
y pienso cuál es el estilo más adecuado
para el relato. También le pregunto al autor
cómo ve a su personaje para luego pedirle al
ilustrador un boceto y presentárselo al escritor.
Antes de esto se hace el proyecto de la obra, se corrige,
y se hace una propuesta de edición. Por ejemplo,
no puedes utilizar cualquier cantidad de hojas porque
tienes que ver costos, rentabilidad, precio final del
libro. Es importante saber cuánto se invertirá,
cuántos libros imprimirás antes de comenzar
la edición. El trabajo de un editor es como el
de un editor de cine. Te puedes equivocar en cada página,
en cada letra, en cada caja. El diagramador es como
el camarógrafo, y por eso cuando se deja el texto
en sus manos se cometen errores en los estilos de edición:
guiones de diálogos, sangrías, cajas,
legibilidad... El editor tiene que definir y ser coherente
en sus ediciones.
¿Se
trabaja con el autor y el dibujante simultáneamente?
Yo
creo que el autor debe intervenir y decidir sobre las
ilustraciones de su libro. No es esta una práctica
del mercado internacional, donde la editorial recibe
el manuscrito y lo ilustra sin que el autor sea consultado.
A mí me interesa que haya una fusión entre
el texto y la ilustración. En el Perú
además utilizamos ilustración a para evitar
la piratería. Un libro a todo color no se piratea
porque sale muy caro.
¿Cuáles
son los temas de los libros infantiles?
Hay
muchos tropos. Está el del viaje de iniciación,
como el niño o el animal que se pierde y descubre
otros horizontes y pasa por diversas pruebas o aprendizajes,
es el caso de Cholito en los Andes mágicos,
El Osezno Febezno, Rita en el verano…
Cuentos de héroes que protegen a los débiles,
cuentos de superación. Como te digo, no hay nada
nuevo, lo que se tiene que buscar es el estilo. Si vas
a la literatura clásica griega encontrarás
los mismos temas. Luego tienes los cuentos orales que
van evolucionando hasta que vienen recopilados y editados
por autores como los hermanos Grimm o Perrault. Hans
Christian Andersen, es el padre de la literatura infantil,
es el primero en escribir cuentos para niños,
su Patito Feo es reconocidísimo.
A
comienzos del 1800 empieza una corriente educativa muy
fuerte y el interés en producir libros para niños.
Se hacen libros ilustrados o encerados para los más
pequeños, libros que se desdoblan, pero todos
con moralina o sobre animales, tipo fábula. Hay
una gran demanda de libros para niños, sobre
todo con fines educativos. Después empieza otra
etapa, que podría marcarse a partir de Alicia
en el país de las maravillas. Hay un museo
virtual del cuento infantil llamado Rossetta Project,
donde se pueden ver libros antiguos con ilustraciones
hermosas.
¿Y
en cuanto a la literatura juvenil, cuáles son
los criterios de elección?
Hasta
ahora, acá, hemos tenido que pedir a los autores
que escriban para jóvenes. Esto ha pasado con
Cinco para las nueve de Alonso Cueto y Templado,
de Jorge Eslava; Vértigo bajo la luna llena,
en cambio, fue una propuesta de Javier Arévalo.
Un excelente libro que toca el problema de drogas es
Tres días para Mateo, de José Antonio
Galloso, libro que fue hecho en el taller de Jorge Eslava.
A pesar de esto, un colegio quería quemarlo porque
tenía lisuras. Ese es otro problema, la literatura
es literatura, no es un libro de moral, no se le deben
imponer límites. La literatura debe permitir
que uno mismo decida.
¿Cuáles
son los temas de la literatura juvenil?
Hay
temas de interés. ¿Qué busca un
joven dentro de la literatura? Respuestas. Los temas
son el amor, las drogas, los amigos, la soledad, la
exclusión, la integración entre pares,
el divorcio de los padres, la familia, la decepción,
la brecha generacional. De esto hablan los libros juveniles,
y mejor si lo hacen desde el punto de vista adolescente.
Ocurre
algo curioso en los colegios, y es que a pesar que haya
libros escritos para jóvenes los libros que se
mantienen como obligatorios son los clásicos.
El avaro, el Quijote, el Cid
son los libros más pedidos por los colegios.
¿Por qué sucede esto?
Dentro
del colegio el profesor está obligado a seguir
un programa y dentro de ese programa hay que estudiar
ciertos autores. Además, el profesor, por formación,
conoce la literatura universal, no la literatura nacional
contemporánea –salvo excepciones, claro-
y mucho menos la infantil. La literatura para jóvenes
y la literatura infantil no las estudias en la universidad,
y como no las conoces no las puedes enseñar.
Si yo soy profesor y no sé que existe la literatura
infantil, ¿cómo puedo hablar de ella?
Recién hace un par de años se han abierto
cátedras de literatura infantil en la Facultad
de Educación en San Marcos.
¿Por
qué te has mantenido dentro del rubro de la literatura
infantil?
Muy
simple. Si no tienes buenos lectores de niños
no tendrás buenos lectores de grandes. Los lectores
son “iniciados”, gente que sabe lo que quiere
y le gusta la literatura. Al niño se le tiene
ofrecer obras que le interesen, los inviten a viajar
con la imaginación y lo ayuden a pensar, a formarse
una opinión. Un libro fantástico que recuerdo
es El oso que no lo era, de Tashlin. Lo interesante
de este libro es que hay profesores que me han dicho
que este libro es muy difícil para los niños,
cuando, al contrario, es más fácil de
entender para ellos porque lo decodifican desde su nivel
de pensamiento y no tienen los problemas que se hacen
los adultos. El niño tiene la mente más
abierta, hay que dejarlo leer y opinar para darse cuenta.
¿Cuáles
son las editoriales extranjeras dedicadas a la literatura
infantil que
encontramos en el Perú?
Los
sellos Alfaguara Infantil, Alfaguara Juvenil, Altea,
SM, Everest, Vicens Vives, Sudamericana, Kalandraca,
Playco, Panamericana y algunas líneas de productos
Bruño, Peisa y Norma, por citar algunas.
¿Por
qué los precios de los libros extranjeros para
niños son tan caros?
Ese
es el precio del mercado. En los países desarrollados
los libros para niños cuestan alrededor de diez
dólares y entre ocho y doce euros. Pero ahora
hay muchos libros extranjeros producidos en China cuyo
precio es menor.
¿Se
llevarán más libros infantiles al cine,
como ocurrió con Piratas en el Callao?
Los
autores peruanos son muy buenos y poco conocidos, primero
les tenemos que encontrar mercado, y luego seguramente
podremos aprovechar la puerta abierta por Garrido-Lecca.
¿Cuáles
son los problemas que puede tener un editor de literatura
infantil?
En
el Perú hay un gran desconocimiento sobre el
trabajo del editor. Muchas personas quieren publicar
pero no saben hacerlo; la publicación es una
técnica, una labor profesional. No se trata de
llevar un libro a la imprenta y ya, la edición
es una fase que está entre el escritor y el impresor.
Hoy se confunde al editor con el impresor y se le pide
al diagramador que haga las veces de editor. Como te
mencioné, es como si en una película se
le pidiera hacer la edición al camarógrafo.
Si uno manda una obra a la imprenta sin edición,
el libro saldrá tal como se envió. El
editor recibe el manuscrito, lo analiza y decide el
tipo de edición adecuada: la forma y distribución
del texto, el índice, los créditos, las
cortesías, las guardas, la cubierta, el tipo
de solapa, de ilustraciones, el papel, la división,
todo lo decide el editor; si el editor es una empresa
editora será un equipo quien decida, pero en
todos los casos se trata de profesionales en edición.
Además la edición debe ser preparada en
una manera específica, con ciertos parámetros
y programas.
Es
necesario crear lectores informados, que sepan cuándo
tienen en sus manos un libro un pirata o un libro mal
editado para que puedan exigir lo mejor. Por otro lado,
hay que lograr que los escritores para niños
dejen de poner moralina en sus historias, los cuentos
no deben enseñar absolutamente nada. El amor
por la lectura es un proceso y demanda tiempo, por eso
hay que tomarnos tiempo para ofrecer buenos libros,
bien hechos, con historias entretenidas que dejen volar
la imaginación y permitan al lector formarse
una opinión sobre lo leído.
©
Alessandra
Canessa,
2005
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Alessandra
Canessa
(Lima,
Perú, 1953)
Ha estudiado filologia eslava, literatura latinoamericana,
lingüística y grafica publicitaria.
Se desempeña como agente literario, consultora
de ediciones y editora especializada en literatura
infantil. Pertenece al grupo Mesa de Letras, asociación
interesada en la motivacion y difusion de la lectura. |
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