La crítica tiende a pasar por encima los libros para niños, por considerarla subliteratura. Ese es el trabajo que hago, buscar obras y autores de literatura infantil peruana. Cuando lees una obra, aun si no es para niños, te das cuenta si el escritor tiene un estilo adecuado. No hay nada nuevo en la literatura, todo ya fue escrito, y por tanto lo único que queda de nuevo es el estilo. Si tiene estilo y algo que comunicar para un grande, sé que puede decirles algo a los chicos.

 

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Alessandra Canessa

Alessandra Canessa

 

¿Cómo comienzas tu trabajo como editora de libros para niños?

Primero fui traductora, luego hice trabajos de corrección y como me ocupaba de publicaciones y de llevarlas a imprenta me di cuenta de que muchas veces no hacían los cambios que pedía. Las ediciones salían con errores porque a la imprenta no le interesaba hacer estos cambios y perdía tiempo y dinero. Y es que, en realidad, ese es trabajo del editor, no del impresor. Así comencé a editar, sin saber que esa era una profesión. Estamos hablando de una época en que aún se mandaban a componer los textos en galeras, para luego cortarlos y pegarlos en un machote que se mandaba a la imprenta, donde se hacía la diagramación, la preprensa y el ozalid o las películas, un trabajo complicado.
Luego, hace diez años, entré a trabajar en Santillana donde edité mis primeros libros infantiles, uno de los cuales fue Piratas en el Callao de Hernán Garrido-Lecca y otro La niña de la sombra de colores de Jorge Eslava. En el libro de Hernán cometí errores de edición –cosa que recién comprendí cuando me especialicé en libros infantiles–, pues yo era editora de libros para adultos; en cambio, Jorge, con su experiencia como editor, ayudó muchísimo en el diseño de su libro. ¿Por qué me dediqué a la literatura infantil? Porque si los niños no tienen libros atractivos y bien editados, de grandes no se interesarán en ellos. Los libros para niños tienen características especiales, en ellos la ilustración debe formar parte del texto. La ilustración no es un dibujo que repite lo que dice el texto, debe ser una unidad con él. No necesariamente debe haber dibujos realistas, se pueden emplear formas, colores o símbolos. El niño tiene suficiente creatividad como para imaginar las cosas por sí solo. Basta poner una mancha de color para que el chico imagine todo. Esa es la potencia que tiene la literatura, permite recrear lo que dice el texto e imaginar lo que uno desea ver.

¿Qué me puedes decir de los dibujantes de libros infantiles en el Perú?

Hay poca producción de literatura infantil peruana hasta fines de los 60 y las ilustraciones siguen la evolución de las corrientes mundiales o desarrollan corrientes propias. En la época de los militares se imponen estéticas de corte socialista. Sin embargo, se da impulso a la creación de cuentos infantiles peruanos y surgen dibujantes con propuestas interesantes, entre los que se encuentran Rosario Núñez, Juan Acevedo, Gredna Landolt y Lorenzo Osores. También se publican, en los 70 y 80, colecciones de lectura con cuentos netamente peruanos, aunque, en algunos casos, demasiado moralistas.

¿Y cuál es la situación de los escritores de libros infantiles?

Ese es otro punto interesante. Los autores de literatura infantil han sido prácticamente invisibles hasta hace algunos años. Tenemos autores que han ganado premios dentro y fuera del país y aquí solo los conocen los profesores y los niños, como sucedía, y hasta ahora sucede, con Francisco Izquierdo Ríos, Carlota Carvallo, ya fallecidos o Rosa Cerna, Óscar Colchado, grandes escritores de literatura infantil que muchas veces son reconocidos fuera y no aquí, aún si son de la talla del más renombrado de los internacionales. También hay que decir que la mayoría de libros para niños son artesanales, tienen una edición pobre, están hechos con papel de baja calidad (salvo los de las grandes editoriales, claro).

Pero ahora hay un resurgimiento de la literatura infantil.

En el Perú empieza una nueva etapa en la literatura infantil peruana con Jorge Eslava y Hernán Garrido-Lecca, hecho que coincide con un boom de literatura para niños a nivel mundial, hace unos diez años.

¿Cuáles son las editoriales que impulsan la literatura infantil peruana?

Peisa y Bruño son las primeras, luego Santillana y últimamente Norma. También hay que nombrar instituciones como el Cedili, la BNP y el INC.

¿Las editoriales tienen sus propios dibujantes o trabajan independientemente?

Ambas cosas. Hay dibujantes fijos y otros itinerantes, la producción de libros infantiles todavía no permite tener dibujantes exclusivos. Aun si hay dibujantes extraordinarios con propuestas innovadoras: Rubén Sáez, Aldo Shiroma, Adriana Patrucco, Sandro Guerrero, Williams Torres, Felipe Morey, Ximena Castro… por citar algunos.

¿La sociedad peruana no está interesada en una literatura para niños?

Diría que por ahora no mucho, porque no está entre sus prioridades y porque no hay suficiente difusión ni puntos de venta en el Perú. Casi todas las librerías están en Lima, mientras que en provincias la mayoría de libros se encuentran en el mercado informal. Tampoco hay clubes del libro, difusión del uso de bibliotecas, tampoco se piden libros por correo, porque son muy caros.

Entonces el consumo de literatura infantil en provincias es menor.

Hay producción local de literatura infantil, hecha en papel obra, en pequeños tirajes, esfuerzos interesantes que no llegan a Lima. Está todo por hacer.

¿Y cómo busca la editorial nuevos autores?

Te decía que solo hace diez años se empieza a producir literatura infantil peruana, cosa que ha ido logrando prestigio y un mercado para los autores de este género. Esto hace que autores que antes no se interesaban en escribir para este género, ahora lo hagan, y consigan, además, reconocimiento internacional. Estamos en una época de descubrimiento y de recuperación de autores con gran prestigio afuera y desconocidos en el país. Como ocurrió con Rosa Cerna y su obra Días de Carbón, de 1964, y Óscar Colchado con Cholito en los Andes mágicos, del 1984. Esto porque la crítica tiende a pasar por encima los libros para niños, por considerarla subliteratura. Ese es el trabajo que hago, buscar obras y autores de literatura infantil peruana. Cuando lees una obra, aun si no es para niños, te das cuenta si el escritor tiene un estilo adecuado. No hay nada nuevo en la literatura, todo ya fue escrito, y por tanto lo único que queda de nuevo es el estilo. Si tiene estilo y algo que comunicar para un grande, sé que puede decirles algo a los chicos.

Desde mi punto de vista, una de las cualidades que debe tener la obra es que no me aburra a mí como grande, el libro tiene que ser bueno para todos, si yo me aburro no se lo voy a leer a un niño. El libro debe utilizar un lenguaje sencillo, el texto debe permitir que la imaginación pueda abrirse, expandirse. Ahora se estila poner en los libros que la edad adecuada para la lectura, de dos a cuatro años, de cinco a seis, pero esto no debería ser así, todos pueden leer todo. Cada uno entenderá lo que le interesa, de acuerdo a su nivel lector.

Digamos que lees los libros para grandes para descubrir a los escritores para niños.

A veces sí, algunos salen de las lecturas, pero otros de las propuestas que llegan. Lamentablemente, no todo es bueno.

¿Por qué?

Porque la gente no lee, escribe un “libro” y cree que es publicable. Para escribir, primero hay que leer mucho. Falta todavía más dedicación a la lectura, más interés, adquirir técnicas de composición. Yo pertenezco a un grupo, Mesa de Letras, que busca movilizar el interés por la lectura para fomentar una conciencia crítica en los peruanos desde niños.

¿Cómo se entrelaza el trabajo del escritor y el del dibujante al hacer un libro infantil?

El editor es el que une el trabajo de los dos. En mi caso, imagino la obra del autor con los trazos de los ilustradores y pienso cuál es el estilo más adecuado para el relato. También le pregunto al autor cómo ve a su personaje para luego pedirle al ilustrador un boceto y presentárselo al escritor. Antes de esto se hace el proyecto de la obra, se corrige, y se hace una propuesta de edición. Por ejemplo, no puedes utilizar cualquier cantidad de hojas porque tienes que ver costos, rentabilidad, precio final del libro. Es importante saber cuánto se invertirá, cuántos libros imprimirás antes de comenzar la edición. El trabajo de un editor es como el de un editor de cine. Te puedes equivocar en cada página, en cada letra, en cada caja. El diagramador es como el camarógrafo, y por eso cuando se deja el texto en sus manos se cometen errores en los estilos de edición: guiones de diálogos, sangrías, cajas, legibilidad... El editor tiene que definir y ser coherente en sus ediciones.

¿Se trabaja con el autor y el dibujante simultáneamente?

Yo creo que el autor debe intervenir y decidir sobre las ilustraciones de su libro. No es esta una práctica del mercado internacional, donde la editorial recibe el manuscrito y lo ilustra sin que el autor sea consultado. A mí me interesa que haya una fusión entre el texto y la ilustración. En el Perú además utilizamos ilustración a para evitar la piratería. Un libro a todo color no se piratea porque sale muy caro.

¿Cuáles son los temas de los libros infantiles?

Hay muchos tropos. Está el del viaje de iniciación, como el niño o el animal que se pierde y descubre otros horizontes y pasa por diversas pruebas o aprendizajes, es el caso de Cholito en los Andes mágicos, El Osezno Febezno, Rita en el verano… Cuentos de héroes que protegen a los débiles, cuentos de superación. Como te digo, no hay nada nuevo, lo que se tiene que buscar es el estilo. Si vas a la literatura clásica griega encontrarás los mismos temas. Luego tienes los cuentos orales que van evolucionando hasta que vienen recopilados y editados por autores como los hermanos Grimm o Perrault. Hans Christian Andersen, es el padre de la literatura infantil, es el primero en escribir cuentos para niños, su Patito Feo es reconocidísimo.

A comienzos del 1800 empieza una corriente educativa muy fuerte y el interés en producir libros para niños. Se hacen libros ilustrados o encerados para los más pequeños, libros que se desdoblan, pero todos con moralina o sobre animales, tipo fábula. Hay una gran demanda de libros para niños, sobre todo con fines educativos. Después empieza otra etapa, que podría marcarse a partir de Alicia en el país de las maravillas. Hay un museo virtual del cuento infantil llamado Rossetta Project, donde se pueden ver libros antiguos con ilustraciones hermosas.

¿Y en cuanto a la literatura juvenil, cuáles son los criterios de elección?

Hasta ahora, acá, hemos tenido que pedir a los autores que escriban para jóvenes. Esto ha pasado con Cinco para las nueve de Alonso Cueto y Templado, de Jorge Eslava; Vértigo bajo la luna llena, en cambio, fue una propuesta de Javier Arévalo. Un excelente libro que toca el problema de drogas es Tres días para Mateo, de José Antonio Galloso, libro que fue hecho en el taller de Jorge Eslava. A pesar de esto, un colegio quería quemarlo porque tenía lisuras. Ese es otro problema, la literatura es literatura, no es un libro de moral, no se le deben imponer límites. La literatura debe permitir que uno mismo decida.

¿Cuáles son los temas de la literatura juvenil?

Hay temas de interés. ¿Qué busca un joven dentro de la literatura? Respuestas. Los temas son el amor, las drogas, los amigos, la soledad, la exclusión, la integración entre pares, el divorcio de los padres, la familia, la decepción, la brecha generacional. De esto hablan los libros juveniles, y mejor si lo hacen desde el punto de vista adolescente.

Ocurre algo curioso en los colegios, y es que a pesar que haya libros escritos para jóvenes los libros que se mantienen como obligatorios son los clásicos. El avaro, el Quijote, el Cid son los libros más pedidos por los colegios. ¿Por qué sucede esto?

Dentro del colegio el profesor está obligado a seguir un programa y dentro de ese programa hay que estudiar ciertos autores. Además, el profesor, por formación, conoce la literatura universal, no la literatura nacional contemporánea –salvo excepciones, claro- y mucho menos la infantil. La literatura para jóvenes y la literatura infantil no las estudias en la universidad, y como no las conoces no las puedes enseñar. Si yo soy profesor y no sé que existe la literatura infantil, ¿cómo puedo hablar de ella? Recién hace un par de años se han abierto cátedras de literatura infantil en la Facultad de Educación en San Marcos.

¿Por qué te has mantenido dentro del rubro de la literatura infantil?

Muy simple. Si no tienes buenos lectores de niños no tendrás buenos lectores de grandes. Los lectores son “iniciados”, gente que sabe lo que quiere y le gusta la literatura. Al niño se le tiene ofrecer obras que le interesen, los inviten a viajar con la imaginación y lo ayuden a pensar, a formarse una opinión. Un libro fantástico que recuerdo es El oso que no lo era, de Tashlin. Lo interesante de este libro es que hay profesores que me han dicho que este libro es muy difícil para los niños, cuando, al contrario, es más fácil de entender para ellos porque lo decodifican desde su nivel de pensamiento y no tienen los problemas que se hacen los adultos. El niño tiene la mente más abierta, hay que dejarlo leer y opinar para darse cuenta.

¿Cuáles son las editoriales extranjeras dedicadas a la literatura infantil que
encontramos en el Perú?

Los sellos Alfaguara Infantil, Alfaguara Juvenil, Altea, SM, Everest, Vicens Vives, Sudamericana, Kalandraca, Playco, Panamericana y algunas líneas de productos Bruño, Peisa y Norma, por citar algunas.

¿Por qué los precios de los libros extranjeros para niños son tan caros?

Ese es el precio del mercado. En los países desarrollados los libros para niños cuestan alrededor de diez dólares y entre ocho y doce euros. Pero ahora hay muchos libros extranjeros producidos en China cuyo precio es menor.

¿Se llevarán más libros infantiles al cine, como ocurrió con Piratas en el Callao?

Los autores peruanos son muy buenos y poco conocidos, primero les tenemos que encontrar mercado, y luego seguramente podremos aprovechar la puerta abierta por Garrido-Lecca.

¿Cuáles son los problemas que puede tener un editor de literatura infantil?

En el Perú hay un gran desconocimiento sobre el trabajo del editor. Muchas personas quieren publicar pero no saben hacerlo; la publicación es una técnica, una labor profesional. No se trata de llevar un libro a la imprenta y ya, la edición es una fase que está entre el escritor y el impresor. Hoy se confunde al editor con el impresor y se le pide al diagramador que haga las veces de editor. Como te mencioné, es como si en una película se le pidiera hacer la edición al camarógrafo. Si uno manda una obra a la imprenta sin edición, el libro saldrá tal como se envió. El editor recibe el manuscrito, lo analiza y decide el tipo de edición adecuada: la forma y distribución del texto, el índice, los créditos, las cortesías, las guardas, la cubierta, el tipo de solapa, de ilustraciones, el papel, la división, todo lo decide el editor; si el editor es una empresa editora será un equipo quien decida, pero en todos los casos se trata de profesionales en edición. Además la edición debe ser preparada en una manera específica, con ciertos parámetros y programas.

Es necesario crear lectores informados, que sepan cuándo tienen en sus manos un libro un pirata o un libro mal editado para que puedan exigir lo mejor. Por otro lado, hay que lograr que los escritores para niños dejen de poner moralina en sus historias, los cuentos no deben enseñar absolutamente nada. El amor por la lectura es un proceso y demanda tiempo, por eso hay que tomarnos tiempo para ofrecer buenos libros, bien hechos, con historias entretenidas que dejen volar la imaginación y permitan al lector formarse una opinión sobre lo leído.

© Alessandra Canessa, 2005

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Alessandra Canessa (Lima, Perú, 1953) Ha estudiado filologia eslava, literatura latinoamericana, lingüística y grafica publicitaria. Se desempeña como agente literario, consultora de ediciones y editora especializada en literatura infantil. Pertenece al grupo Mesa de Letras, asociación interesada en la motivacion y difusion de la lectura.

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