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Jerónimo
Pimentel
Marineros
y boxeadores
Ediciones
Santo Oficio |
Naufragio en el ring
Jerónimo
Pimentel Prieto (Lima, 1978), hace su ingreso al ambiente
poético con la publicación de Marineros
y Boxeadores, poemario en el que es imprescindible destacar
su desarrollo estructural, la distribución de los
poemas, los escenarios que se alternan, un discurso que
se pronuncia en diversos espacios, la variedad contextual
para concluir en un mismo eje temático; aspectos
que engloban una característica formal que sin duda
lo dota de singularidad.
Estructuralmente
sólido, el yo poético parece tripartito, sufre
transformaciones (o simplemente no es el mismo) a lo largo
del poemario. El yo es, en primera instancia, alguien
que quiere negar así mismo la autoría de los
poemas, que ha escrito poemas, en su mayoría de índole
amorosa, y los atribuye a poetas que no existen (con excepción
de Juan Gonzalo Rose, a quien le asigna un poema supuestamente
inédito). ¿Es que acaso el yo lírico
quiere librarse de la poesía que encierra explícitamente
la temática amorosa?
En
este fragmento del poema "Vu310 d3 35c4r4b4j05"
distinguimos claramente la intencionalidad del yo poético,
él niega sus propios versos:
Yo
no soy
el que escribe estos versos
Yo no soy
un vuelo de escarabajos
proclama que
Yo no soy
el que escribe estos versos (33)
Por
otro lado están los Marineros: el locutor utiliza
un lenguaje propio de los avatares navales: olas, muelles,
costas y corales nos introducen de inmediato en el propio
ambiente marítimo. Y así, bajo neblina y constelaciones,
el yo poético hace expresa su tristeza, soledad y
melancolía. Poemas cuyo contenido se ajustan a las
circunstancias, a las añoranzas de ese marinero en
altamar, que solitario y desolado es atacado por los recuerdos,
y así, perdido en el mar, cree ver la figura del
ser amado, así se presentan las visiones del marinero,
extraviado y ahogado en su propia tristeza (Unos pasos se
acuestan a mi lado/ Mientras la cubierta oscurece/ La neblina
como un carromato/ Flotando junto a tus mejillas)
Además,
el mar como escenario aparece como un elemento importante
en esta poética. Para el yo, el mar es una prisión,
sin fronteras, pero prisión al fin y al cabo, un
lugar del que no puede escapar: tiene que resignarse a vivir
entre recuerdos y visiones en medio de un eterno naufragio
existencial.
Mi
tristeza no se compara
A la de elefantes marinos
Bramando en alta mar
Ni a la de anfibias ramas mudas
Desprendidas de una orilla
A la que no volverán.
(35)
Por
último, los boxeadores (aparecen en los títulos
los nombres de los principales deportistas que compiten
en el campeonato de la Federación Internacional de
Boxeo), el yo lírico confunde en su poesía
el espíritu de lucha y enfrentamiento propio de las
acciones que se desarrollan sobre la lona del ring,
utilizando un lenguaje apropiado, los versos aluden a los
duelos de box, enumerando en sus versos diferentes partes
de la anatomía humana, acusando un dolor físico
que en el extremo confluye con el sentimental, (al igual
que el marinero, las circunstancias lamentables buscan
siempre un enlace con los recuerdos del pasado y del ser
amado). Finalmente el yo poético se siente desfallecer,
esta perdido, y solo encuentra una salida, la poesía.
Entonces,
mi mentón quebrado, furioso, se mueve.
Se mueve, Se mueve, Se mueve.
Y no cesa de gritar poesía.
Es
así que Jerónimo Pimentel nos presenta una
poesía alternativa, enmarcada entre aventuras marítimas
y cuadriláteros de box, poesía que busca una
ubicación contextual atípica del yo poético,
un poemario diferente, que sin duda, vale la pena leer.
©
Jack Martínez 
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