¿Culpable
o inocente?
Es
aquí en donde queremos relacionar estas dos
palabras totalmente opuestas. Para ello reduciremos,
una vez más, nuestro campo operativo: nos quedaremos
con las Coyas y las Calles de mujeres.
En
realidad, nuestro interés se ve enfocado específicamente
en una Coya, la primera: Mama Huaco. El autor la describe
como una mujer morena, muy hermosa, con un cuerpo
agraciado. En contraposición afirma que era
una hechicera, una farsante, que llegó a casarse
con su hijo Manco Cápac: "Mama Huaco,
conocida como la madre y consorte del primer Inca,
Manco Cápac" (2).
El autor hace hincapié en este punto, en el
deseo carnal, en la lujuria que se encuentra empozada
en esta mujer, que logra pasar sus demonios a su descendencia:
"Y esta señora dejó la ley del
demonio muy entablado a todos sus hijos y nietos y
descendientes
" (Folio 121). Es decir, representa
a una mujer entregada a los placeres, sin escrúpulos,
a la fornicación.
Las
Calles de mujeres presentan dos aspectos: el primero,
que todas se dedican enteramente a cualquier actividad,
sin importar la edad. Esto se ve subrayado por el
narrador al terminar cada descripción, resaltar
la no existencia del ocio en este periodo. Posteriormente
veremos como influye esta remembranza ante su visión
actual. "Para Poma todas las relaciones humanas
están conformadas en relación al trabajo.
El sexo, la capacidad física y las habilidades
serían, como lo habían sido en el Imperio
Inca, los criterios que se adoptarían para
la asignación del tipo de trabajo" (3).
El
otro aspecto se relacionaría con el atropello
con que son víctimas algunas mujeres (por ejemplo
las de la quinta, sétima y octava Calle), siendo
tomadas como objetos sexuales por los españoles,
y que esta acción daría lugar a bastardos
mestizos, algo que no se acoplaba a la visión
del autor: "Todo lo malo adulterio y otros pecados
mortales trajeron consigo los dichos cristianos, con
color de doctrina desvirgan a todas las doncellas,
y ansí paren muchos mestizos en este reino"
(Folio 226).
Ya
presentados, tenemos así los dos polos opuestos;
esto, tomando como premisa el desprecio del autor
hacia el mestizaje.
Su
crítica de divide en atacar a las mujeres indias
que buscan a españoles (incitadas por un afán
personal, por la lujuria), y en atacar a los españoles-cristianos
abusivos que desvirgan a las doncellas.
Mama
Huaco, que fornicó con su hijo, la culpable,
que emanó lujuria por toda su descendencia;
estaría como figura central en su primera crítica.
Las
mujeres de las calles, trabajadoras incansables, que
buscan la armonía familiar y social, serían
las inocentes víctimas de los españoles-cristianos,
sujetos de la segunda crítica.
Guamán Poma considera que el problema con el
mestizo es cuando empieza a multiplicarse pues absolutamente
nadie escatima esfuerzos para acercarse al grupo dominante.
A su vez que la estrategia de usar las alianzas matrimoniales
para evadir los tributos no sólo afectará
a los indios comunes, sino también a la nobleza
indígena.
Como
podemos ver, el caos ya está "organizado".
El mestizo de una u otra manera nace de cualquiera
de estas dos figuras femeninas indias.
________________
(2)
Rolena
ADORNO. Cronista y Principe. La obra de don Felipe
Guamán Poma de Ayala. Lima, Fondo Editorial
de la Pontificia Universidad Católica del Perú,
1989. pp. 133.
(3)
Sara CASTRO-KLAREN. "Huamán Poma y el
espacio de la pureza", en Revista Iberoamericana.
Número 114-115. p. 63.
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