La idea de nación tiene como fundación una serie de narrativas construidas por el hombre que resultan en comunidades imaginadas

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Iararana y la Carta de Caminha: Focos sobre la construcción de la nación brasilera

por Aline de Caldas y Gisane Santana

 

El discurso de la cultura nacional no es, asi, tan moderno como aparenta ser. El construye identidades que son colocadas, de modo ambiguo, entre el pasado y el futuro. El se equilibra entre la tentación de retornar a glorias pasadas y el impulso por avanzar aun más en dirección a la modernidad. (Hall 1999: 56)

La Carta de Caminha es un documento que constituye el mito fundacional brasilero. Considerada la versión oficial del nacimiento del país, ese texto es estudiado en las escuelas e investigado en la academia por ser fuente del sentimiento de pertenencia al territorio brasilero. La percepción de la brasilidad en las narrativas de la nación ocurre a través de referencias a momentos históricos que forman una narrativa nacional.

En esta narrativa, está marcada como hecho histórico la descripción del indígena como ejemplo de lo diferente en aquella época. En esa exposición de la alteridad, el Mito del buen salvaje, de Jean-Jacques Rousseau, está ejemplificado a través del imaginario quinientista. Rousseau escribe, en El Contrato Social, que el “hombre nace libre” (Rousseau 1973: 28) y que el orden social “es un derecho sagrado” —elevando la condición armónica procesada por el hombre al nivel de superioridad en relación al propio individuo—. El autor trabaja el concepto de lo “natural” como análogo al de “necesario para la sobrevivencia”. La esencia humana estaría en su libertad y perfección, en contraposición a la racionalidad.

Ese estado natural tiene como fundamento el instinto, la bondad natural que permite al hombre vivir su naturaleza originaria. Ese raciocinio reune derechos y atributos que son anteriores a su realidad social. De ese modo, Rousseau configura una oposición al orden cultural y civilizador existentes en su epoca. Según el autor, “la más antigua de todas las sociedades, y la única natural, es la familia” (29). Es a partir de ella que el hombre conoce las primeras leyes y derechos. Sin embargo, la autoridad solamente se legitima cuando tiene como base las convenciones entre los hombres.

La convivencia permanente imputa al hombre el estado civil, en el cual se cuestiona que el fundamento legítimo tiene obligación moral de obedecer y de delegar autoridad. El contrato social surgiría de la unión organizacional entre lo político y lo social, generando una forma de asociación “por la cual cada uno, uniéndose a todos, solo obedece sin embargo a sí mismo, permaneciendo así tan libres como antes” (38). Esa nueva libertad no es más aquella –natural– y sí la convencional, en la cual la persona pública nace por la unión de lo colectivo, formando la república .

En ese modelo triádico, Rousseau presenta el Buen Salvaje nada más que como un estado histórico, que manifiesta la decadencia de la humanidad por el estado civil, en el que acontecen las guerras, la búsqueda por la autoridad sobre los demás y el advenimiento de la propiedad. El pensamiento rousseauniano está presente en el imaginario de la Carta de Caminha cuando deja traslucir que los hombres europeos creyeron ser los dueños legítimos de la nueva tierra, tomando la ausencia del sentimiento de propiedad, en la visión del blanco, por parte de los indios como que estos eran naturalmente buenos.

La descripción hecha por el escribano-mayor sobre el colonizado considera a los pueblos indígenas como ingenuos, fácilmente catequizables por notar en ellos la inexistencia de conducta religiosa. Así, incita al Rey a la diseminación del bautismo civilizador y la creencia de los héroes del cristianismo.

Y según lo que a mí y a todos nos pareció, a esta gente no le falta otra cosa para ser cristiana, sino entendernos, porque así tomaban aquello que nos veían hacer como nosotros mismos, por donde pareció a todos que ninguna idolatría ni adoración tienen […] Ahora vea Vuestra Alteza, que en tal inocencia viven, enseñándoles lo que a su salvación pertenece, ¿se convertirán o no? (Simões 2000: 57-58)

Los colonizadores tenían, de ese modo, la expectativa de ver a aquellos seres humanos en estado natural volverse, a través de la fe cristiana, civilizados. Ese proceso de asimilación implicaría una autoridad del hombre blanco sobre los nativos “de modo que [...] son mucho más nuestros amigos que nosotros los suyos” ( Simões 2000: 55) (cursiva nuestra). Lo que fomento esa expectativa fue la visión de los indios participando del ritual de la misa.

Y cuando vino el Evangelio en que nos pusimos todos de pie con las manos levantadas, ellos se levantaron con nosotros y alzaron las manos estando así hasta acabar. Y cuando levantaron a Dios que nos pusimos de rodillas, ellos se pusieron todos así como estábamos nosotros con las manos levantadas y, de tal manera sosegados, que certifico a Vuestra Alteza que nos hizo mucha devoción.

[...] Ese, andando así entre ellos, hablándoles, señalo con un dedo para el altar, y después, mostró el dedo para el cielo, como que les decía alguna cosa de bien, y nosotros así lo tomamos. (56-57)

Tomado por los portugueses como interés, la pura imitación fue gesto suficiente para incrustar en el pensamiento colonizador la mision cristianizadora para la cual estarían convocados. Fue esa tarea que convenció a millares de jesuitas a trabajar y poblar la nueva tierra, fijando ahí el principio de la nación brasilera.

I. DISCURSOS AMBIVALENTES DE LA NACIÓN

La palabra nación deriva del verbo latino nascor que significa nacer. La invención histórica de la nación ocurrió cuando el Estado político dislocó el término pueblo, utilizado para referirse a las personas que nacieron en un mismo lugar. Para Homi K. Bhabha, el concepto de pueblo “emerge dentro de una serie de discursos como un movimiento narrativo doble” (Bhabha 1998: 206). En ese punto de vista, el pueblo aparece como estrategia retórica de cohesión social y, contradictoriamente, en cuanto sujetos.

Partiendo de la literatura producida por colonizados e colonizadores, Bhabha discute la narración de la nación a través de discursos que considera híbridos y ambivalentes. Presentando diferentes tradiciones de escritura, el autor enfoca su estudio en la “escisión” de la narrativa historicista, representativa del pueblo, en cuanto presencia histórica a priori, linealmente contada, y la narrativa del tiempo no-lineal que incita una dialéctica entre diversos momentos históricos de la cultura siempre en el instante presente. A través de esa propuesta de análisis, Bhabha trabaja dos conceptos: pedagógico y performativo .

Todo el esfuerzo empleado en reunir la nación como una uniformidad, cosiendo tejidos históricos tradicionales para expresar la acumulación del discurso progresista de un todo resulta en el historicismo, en el concepto de pedagógico, que a su vez “funda su autoridad narrativa en una tradición del pueblo [...] encapsulado en una sucesión de momentos históricos que representa una eternidad producida por autogeneración” (209). Ese concepto envuelve el anonimato de lo colectivo en función del todo, tomando lo general como representativo de un territorio. Las fronteras espaciales funcionan como agentes legitimadores de la tradición de un tiempo interior.

Ejemplo de eso es la Carta de Caminha. Tomada como texto tradicional de la historia brasilera, la Carta narra un momento histórico nacional refiriéndose al territorio como una tierra nueva, para la nación portuguesa, la cual debería dedicarse a la salvación de los nativos. Caminha relata en su Carta solamente lo que puede interesar al discurso historicista portugués de la época. El tiempo de la escritura es lineal; es decir, es un tiempo homogéneo que no permite la transparencia de las fisuras del presente, de las voces minoritarias, transformando la comunidad en una representación horizontal del espacio. Esta comunidad es, en verdad, solamente una pequeña muestra del nativo encontrada por los portugueses, considerada como un todo a ser civilizado.

Pero, el mejor fruto que en ella se puede hacer, me parece, que será salvar a esta gente, y esta debe ser la principal semilla que Vuestra Alteza en ella debe lanzar [...] bastaría mucha más disposición para en ella cumplir y hacer lo que Vuestra Alteza tanto desea, a saber, el crecimiento de nuestra santa fe (Simões 2000: 58-59).

La expansión de la fe católica representa, en esta narrativa, lo que es políticamente significativo para la nación bajo el punto de vista portugués, lo cual lanza sobre el pueblo indígena una mirada que no considera el orden social existente para configurar el nativo constitutivo de una frontera territorial.

El segundo concepto trabajado por Bhabha —el preformativo — es característico de las contra-narrativas. Esto resulta de la textura de los remanentes descartados por la pedagógica. Esos fragmentos tematizan lo particular, una visión que no ofrece continuidad discursiva al proyecto nacional como un todo. Son silenciados, y sin embargo permanecen presentes, aptos a desorganizar las estrategias ideológicas que atribuyen a la nación una identidad esencialista.

Es a partir de esa inestabilidad de significación cultural que la cultura nacional viene a ser articulada como una dialéctica de temporalidades diversas —moderna, colonial, pos-colonial, ‘nativa'— [...] siempre contemporánea al acto de recitación. El acto presente que, cada vez que ocurre, toma posición en la temporalidad efímera [...] (Bhabha 2003: 215).

Ese diálogo temporal ocurre en Iararana, pues la obra reúne fragmentos de los diversos momentos históricos referidos por Bhabha, siempre en la ocasión presente. En el poema, acontece la articulación de los remanentes (etnias, lenguas, versiones de los hechos, etc.) que aún no son enteramente sostenidos por la narrativa tradicional. La voz de personajes étnicos regionales, a través del habla de los mitos, intensifica el carácter contra-narrativo de volver opacas las “fronteras totalizadoras tanto reales como conceptuales” (211), que pasan a ser imaginadas con base en la contemporaneidad. Cuando Romãozinho canta el “coco de la taruíra”, Sosígenes Costa ejemplifica la voz de un personaje social brasilero exhibiendo su impresión del colonizador, muchas veces diluida por el discurso histórico tradicional.

La hijita de la madre-del-agua
Va a quedar araçuaba [8].
Es tan blanca que parece
Lagartija pelada
Lagartija taruíra
Caquende papai-abuelo (Costa: 45) [9]

Niña naranja con aire de raposa
Y de pata chueca condenada a ser ruin.
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Iararana jaló al caballito de mar,
No jaló a la madre-del-agua que es aquella belleza de la boca del Bu.
Iararana creció y empezó a burlarse (60)

La apropiación hecha por Sosígenes de un grupo grande de términos de la lengua tupi para describir al colonizador desde la mirada del colonizado retoma el tiempo de la escritura de las otras voces de lo nacional, las minoritarias. Este es el aspecto contra-narrativo de Iararana, el aspecto de la heterogeneidad cultural.

II. LO DIFERENTE, LO ATRAYENTE

El aspecto de lo diferente narrado por Caminha es semejante al que Sosígenes coloca en Iararana cuando describe lo nativo: las descripciones femeninas encontradas en ambos textos valorizan la belleza regional y, aunque la divulgación del segundo texto haya sido incipiente, actualmente es realizada por investigaciones académicas y suscita el deseo del lector de reconocer el escenario de las narrativas (França 2003, Pacheco 2004, Simões 2002). Esto se da porque tales espacios y caracterizaciones del tipo local llevan una imagen de identidad local a muchas otras regiones.

Según França Filho:

El turista es un consumidor en potencia, en la búsqueda de emociones y nuevas experiencias, los bienes culturales —presentes están los productos del sentir, del pensar y del hacer humanos— las artes, la literatura, etc. Se constituyen en grandes atractivos turísticos que, debidamente ajustados al formato, pueden ser colocados a la disposición del público consumidor. [...] Así, el patrimonio cultural podrá ser usado para estimular el turismo; y el turismo, a su vez, podrá contribuir para la preservación de los bienes culturales y de la naturaleza. (França 2003: 30)

De ese modo, el autor evidencia la relación entre la literatura sosigeneana y el turismo cultural, poniendo su atención en la necesidad de un planeamiento político y económico que fundamente la actividad turística como agente estimulador de la preservación del legado histórico de la ciudad palco de Iararana: Belmonte.

Pacheco hace un análisis de las propagandas turísticas que promueven el turismo en Porto Seguro basándose en fragmentos de la Carta de Caminha. A través del estudio de ese texto, la autora identifica representaciones del imaginario del colonizador, percibidos en la promoción turística de la Costa del Descubrimiento, asociados a la cultura y a la identidad regional.

Según Maria de Lourdes Netto Simões (2002), la literatura suscita dos tipos de comportamientos en el lector. El lector-turista es aquel sujeto que lee un determinado texto, visualiza el espacio descrito, se identifica con lo local y realiza un viaje imaginario. El turista-lector es el sujeto que, motivado por la lectura, visita la tierra apropiada por el autor para narrar la historia.

La autora explora el tema del imaginario y de la desterritorialización como agentes que promueven la cultura local y contribuyen para el aumento del turismo en ciudades-palco de ficciones, como la Belmonte de Sosígenes Costa y hasta la Tierra de Santa Cruz, hoy Porto Seguro, descrita por Caminha, por presentare, en la literatura, un alto grado de visibilidad de la región, en especial, la Sur-bahiana, que llena de temáticas sociales locales a la literatura producida por autores como Jorge Amado, Adonias Filho y muchos otros autores reconocidos mundialmente.

Veamos una descripción del nativo hecha por Caminha:

Y una de aquellas damas era toda teñida, de abajo a arriba, de aquel tinte, y es cierto que estaba tan bien hecha y tan redonda su vergüenza, que ella no tenia, tan graciosa que a muchas mujeres de nuestra tierra, viéndole tales facciones, se avergonzaban de no tener la suya como ella. (Simões, H. 2000, p. 44)

La apariencia exótica que Caminha atribuye a la feminidad regional coloca la diferencia en el ámbito de lo atrayente, lo etnocéntrico como aspecto que despierta el interés del lector-turista para venir a reconocer en la región el tipo y la belleza indígena. Tal belleza es confirmada por Sosígenes a través del siguiente fragmento.

Y la madre-del-agua en la orilla
Era realmente una belleza
Era madre-del-agua de cabello de raíz de baronesa.
El cabello de esta Iara no es verde como avenca
Sino que era negro y de raíz y daba flor de lila en abundancia.
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La madre-del-agua era de aqui
De este rio Jequitinhonha.
La madre-del-agua era la belleza
Con que de noche la gente sueña. (Costa: 40-41)

La valorización de la belleza local hecha por los textos de Sosígenes y Caminha configuran una estrategia bastante sólida para el fomento del turismo local, principalmente porque la producción y la comprensión de textos son consideradas como acciones sociales (Gumbrecht 1998) que envuelven el nivel socio-histórico del lector y sus motivaciones para (propósitos de lectura) y porque (explicación de los propósitos a partir de una condición histórica y social) las cuales insertan la heterogeneidad cultural regional como bien simbólico inmaterial de interés turístico.

Conclusión

El análisis de los textos corroboró que la cultura local es enriquecida de significación no solo por su componente histórico, sino también por abrigar aspectos identitarios relacionados a la formación de la civilización del cacao.

Esas narrativas fundacionales localizan el origen de la nación y afirman el pensamiento que considera que “las identidades nacionales no son como cosas con las cuales nosotros nacemos, sino que son formadas y transformadas en el interior de la representación” (Hall 1999: 48). En el ámbito de la reproducción de aquello que se piensa, ese imaginario es investido como sentimiento de nacionalidad y, más que eso, de localidad de la cultura.

Se concluye que la cultura regional está compuesta por bienes simbólicos, referidos por los textos del corpus, que poseen gran relevancia socio-histórica y cultural para la región sur-bahiana, funcionando como referencia puntual para el turismo. El aspecto mitológico, así como las descripciones de lo nativo y de lo local, se insertan ahí como suscitadores del interés turístico y como fuente informativa de extrema importancia, preservando la memoria y contribuyendo para la valorización de la cultura regional.

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8 Tipo racial brasilero mestizo. (N. de T.)

9 Cursiva nuestra

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Aline de Caldas: Alumna del curso de Comunicação/DLA/UESC. Investigadora de Iniciação Científica/FAPESB. Recibe orientación de Maria de Lourdes Netto Simões. Integrante del Grupo de Investigacion Identidade Cultural e Expressões Regionais – ICER.

Gisane Santana: Alumna del curso de Letras/DLA/UESC. Investigadora de Iniciação Científica/PIBIC/CNPq. Recibe orientación de Sandra Maria Pereira do Sacramento. Integrante del Grupo de Investigacion Identidade Cultural e Expressões Regionais – ICER.

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Para citar este documento: http://www.elhablador.com/caldas-santana1.htm

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