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La tecnología no ha servido necesariamente para integrar a los sujetos, sino para marcar aún más sus diferencias, pues el “progreso” es siempre para unos pocoso

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El sujeto programado y la ciudad distópica en Mañana, las ratas (1984), de José B. Adolph

por Elton Honores Vásquez

 

5. El sujeto programado

“No hay religión institucionalizada que no sea totalitaria”
El Cardenal Negro, Mañana, las ratas, 130.

Vemos pues, que la clave principal de lectura de esta novela está en los modos cómo el sujeto es programado desde que el hombre está inserto socialmente en el mundo, desde el trabajo y por las empresas(52). No es casual que la primera acción del despertador electrónico es ordenar sutilmente a Tony, “fumar” (9), pues “fármacos, drogas, estimulantes y otros componentes” son imprescindibles para la agitada vida moderna (14)(53). Ante la idea de Tony quien de controlar la publicidad de los maribacos (marihuana-tabaco)(54), es la Empresa de Productos Estimulantes (EPESA) la que realmente “controla” a Tony, y que a su vez está subordinada a la Stimudrinks (bebidas estimulantes), la casa matriz, ligada al Directorio Supremo, en un nuevo juego de cajas chinas. Esta jerarquización promueve, como señalamos, el control del sujeto mediante el sexo, por una minoría privilegiada y selecta, con estudios en las universidades del extranjero, diferente a las “ratas” que viven en el Tercer Mundo y que apenas pueden acudir a los centros superiores convertidos en productores de “artesanías”.

Si bien se plantea el aparente fin de las ideologías en este mundo globalizado, en donde las relaciones económicas humanas suponen una racionalidad a diferencia de lo político, que supone relaciones humanas irracionales; la paradoja radica en que si Tony, Linda y los demás personajes “ejecutivos” responden a una instancia superior y están programados en esa lógica. ¿A quién responde el Cardenal Negro? ¿Está programado por Dios? Si es así, Dios existe; pero si no, el Cardenal Negro sólo representa a los movimientos totalitarios que se han reciclado constantemente a lo largo de la historia universal(55). No es extraño que Adolph señale respecto a esta perspectiva: “Yo, por ejemplo, temo mucho a la fe, porque toda fe conduce con cierta naturalidad al fanatismo. Mi aventurada tesis es que necesitamos una humanidad que no crea realmente en nada por primera vez (...)”(56). O como señala en una entrevista reciente:

No es que a mí me preocupe el tema de Dios. Eso ya lo tengo más o menos resuelto con el agnosticismo: no sé si existe o no. Porque en algún momento descubrí que el ateísmo también es una fe. Mi preocupación no es por Dios, sino por lo que es capaz de creer la mente humana. Si hacemos una relación de las religiones y sus respectivas ridiculeces, de todas, por no hablar de las sectas, revelan un muestrario indescriptible de locuras humanas creativas, que yo llamo ligeramente desquiciadas. Eso es lo que me interesa y me preocupa, somos capaces de creer cualquier cosa.(57)

 

6. Intertextualidad

¿y cuánto tiempo tiene un hombre
que mirar hacia arriba
antes de que pueda ver el cielo?

“Blowin' in the Wind”, Bob Dylan

En Mañana, las ratas, es importante mencionar las referencias explícitas e implícitas a textos tan disímiles que configuran el espacio cultural en que se inserta la novela. Las conexiones implícitas con otras novelas pueden establecerse a partir de algunos elementos como el simulacro de “la felicidad por medio de las drogas”(58) en Valiente nuevo mundo de Aldous Huxley, o en la propuesta de “organización total de la humanidad”(59), también manifiesta en 1984 de George Orwell, novela en donde el “sexo (es) programado por horas”, y el personaje principal “descubre o redescubre el amor (...)”(60).

También es posible establecer relaciones con Los Kantutos (1967)(61) de Oswaldo Reynoso y su descripción de los marginados. En Mañana, las ratas se expresa del siguiente modo. Por la avenida Arequipa venía:

una columna de hombres, mujeres y niños harapientos bajo la bandera negra. Muchos de ellos eran lisiados que arrastraban una pierna rígida, o cuyos brazos colgaban inertes (...) (Era) una serpiente de inválidos que se había puesto en movimiento. Sí una boa gigantesca, una fila de hormigas voraces que, convertidas en números incalculables, pesarían como una fosa funeraria sobre su mundo y morderían cuerpos amados e inútilmente defendidos (46).

Otra descripción de la misma situación es la siguiente:

La horrenda caravana comenzó a pasar al lado del coche detenido. Los seis o siete niños que cargaban la cruz, de un material indefinible pero a todas luces pesado, se arrastraron al lado de Tony y Linda, moviendo constantemente los labios resecos y emitiendo el cántico cuyo significado no se podía comprender y quizás no existía. Tras ellos venía el sacerdote (...) luego venían más y más niños, algunos con primitivas muletas, otros con vendajes sucios y amarillentos de sangre y pus, pero todos con heridas, llagas o deformidades (...) continuaban pasando los flagelantes, todo una multitud compuesta exclusivamente por niños de mirada vaga y movimientos mecánicos, siempre iguales (87-88).

Esta última descripción no esta exenta de una cierta reminiscencia colonial, que se expresa en esta “horrible procesión” (86). En Los Kantutos, de modo casi análogo, se observa:

 (...) el paso de una atropellada procesión de mendigos que avanzaban por en medio de la calle. Por delante iba un flaco astroso, con su pierna coja, caminando en doloroso subibaja; lo seguían viejos barbudos envueltos en ponchos mugrientos; una anciana, con la cara toda carcomida con sarna, conducía de la mano a un ciego de ojos grandes sangrantes. Un leve viento agitaba las desteñidas banderas que pendían de inclinadas y retorcidas astas. Los ciegos, a la buena de Dios, caminaban ansiosos atropellando a viejas de deshilachadas faldas sucias (...) Cargadores del mercado, harapientos, niños semidesnudos, negros de mugre y perros laberintosos se agregaron al cortejo de mendigos. De la prefectura salió una patrulla de policías y avanzó pistola en mano por entre los mendigos que inmutables prosiguieron su marcha (...) Un grupo de niños rotosos, seguían a un loco que agitaba una bandera peruana (...)(62).


Mención aparte son las canciones de Bob Dylan, cuando se menciona: “¿Por qué algunos nacen ratas y otros nacemos personas? ¿Por qué Dios está con nosotros y no con ellos?” (63) o “Se puede engañar a parte de la gente todo el tiempo, a toda la gente parte del tiempo, pero no a toda la gente todo el tiempo” (68), que aluden a dos canciones. Veamos:

“Con Dios a nuestro lado”(63)

No importa mi nombre
y menos mi edad.
Vengo de un país
al que llaman Midwest.
Allí me crié y allí me enseñaron
las leyes de convivencia.
Y ese país en el que vivo
tiene a Dios de su lado
(…)
Ahora tenemos armas bioquímicas,
si hacen fuego nos veremos obligados
a responderles como es debido.
Uno aprieta el botón
y todo el mundo estalla.
Y no se hacen preguntas
cuando Dios está de nuestro lado.
(…)

'Talkin´World War III Blues'(64)
Hace algún tiempo tuve un sueño demencial.
Soñé que andaba metido
en la Tercera Guerra Mundial.
(…)
Bueno, ahora el tiempo ha pasado
y ahora parece
que todo el mundo está teniendo esos sueños.
Todos se ven a ellos mismos andando
sin nadie más a su lado.
La mitad de la gente
puede tener parte de razón todo el tiempo,
algunas personas
pueden tener toda la razón parte de tiempo,
pero todo el mundo
no puede tener toda la razón todo el tiempo.
Creo que eso lo dijo Abraham Lincoln.
"Te dejaré estar en mis sueños
si yo puedo estar en los tuyos."
Esto lo he dicho yo.

Ambas canciones se enmarcan dentro del contexto de la guerra fría, cuyo espíritu comparte también, en alguna medida, esta novela.

Otros referentes explícitos importantes son: El hombre que fue jueves, de Chesterton y la paradoja del sujeto que contiene dos posiciones políticas opuestas (44); 2001, una odisea del espacio de Stankey Kubrick, con el que se dialoga a partir de la mediocre realidad del presente (50-52); la Divina Comedia deDante, cuando se habla del octavo círculo(65) del Hades (75); La Biblia (75) y la alusión a Sodoma y Gomorra y a la posibilidad del Edén (172); Isaac Asimov (81) y su proyección respecto al futuro de los robots; a Las mil y una noches, por la mención a los antiguos reyes que se disfrazan de mendigos para mezclarse con el pueblo y recorrer la ciudad; la alusión a 20,000 leguas de viaje submarino de Julio Verne, con su alusión a las fábricas de transformación de algas (31); o a ¿Acaso no matan a los caballos? de Horace McCoy y su miseria moral de los años de la gran depresión norteamericana a partir de un concurso de baile (145-146).

 

7. Coda

La sociedad peruana es muy acomplejada, retorcida, llena de traumas, complejos de culpa, etc. La vida sexual de los peruanos suele ser de lo más frustrante y turbia. Su vida religiosa es absurda e hipócrita. Debemos batir el record de alienación.
J. B. Adolph (En Luchting, 1971: 117)

Mañana, las ratas es una novela política, en clave de ciencia-ficción, llena de especulaciones sobre filosofía y religión(66) o reinterpretaciones inteligentes de determinados referentes culturales(67) No por ello se habla, respecto a la ciencia-ficción, que tiene un sentido filosófico, ya sea mediante la utopía, la ucronía o como anticipación. Mañana, las ratas, novela casi inhallable, es, pues, un texto importante, no solo dentro de la producción de José B. Adolph, sino, a su vez, dentro de la literatura peruana que merece una justa reedición por constituir una de las novelas de ciencia ficción peruana más destacadas de las últimas décadas, quizás junto a la no menos inclasificable La fabulosa máquina del sueño (1999), de José Donayre Hoefken, y la impecable Casa (2004), de Enrique Prochazka.

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(52) En un texto de Adolph, “Libertad y/ o igualdad” (1980), respecto de las utopías literarias, señala que en estas sociedades “la ausencia de necesidad de libertad parece equivaler, subjetivamente, a la libertad” (145) y que “(…) La libertad total (itaria), necesariamente irrespetuosa ante los débiles o simplemente honestos, equivaldría a imponer (...) el dominio de unos sobre otros (...). Se trataría (...) de una igualdad en la alienación, de una dialéctica amo-esclavo igualitaria en su inmovilismo” (147). Es por ello que lo que denominamos como sujeto programado, está inserto, también, en una estructura mayor políticamente totalitaria que trata de uniformizar a los sujetos.

(53) Es posible establecer ciertas analogías con el film Videodrome (1982), de David Cronenberg, que plantea una programación de los sujetos a partir de la señal televisiva y en el personaje de Nikki Brand (que al igual que Linda) busca sobre estimularse constantemente en la búsqueda del placer. Podemos establecer que en un nivel es posible hablar de manipulación del Directorio, pues estos productos ofrecen un estado de realidad alterno al fáctico; y también como simulación, como otra realidad, es decir, como efecto. Se privilegia al individuo por encima de la masa, lo cual hace también que el relativismo ancle en el mundo.

(54) Al respecto, Ana María Gazzolo señalaba que “desde el punto de vista semántico (‘Frutado’, ‘carozo’ ‘rotor’), y de otros compuestos de la abreviación de palabras conocidas (‘maribaco’= mariguana + tabaco; ‘cat – ox’ = católico + ortodoxo), hace pensar que Adolph tuvo la intención de crear una supuesta ‘habla’ de ese hipotético año 2034, pero el proyecto se diluye a medida que avanza en la narración y el lenguaje no se desliga de las estructuras acostumbradas y de ciertos clisés”. En: Gazzolo, Ana María. “Mañana, las ratas, de J.B. Adolph”, diario El Comercio, C14. Este nuevo lenguaje producto de la mezcla lingüística también se puede observar en La naranja mecánica, de Stanley Kubrick, o en Blade Runner, de Ridley Scott, con base textual en A Clockwork Orange (1962), de Anthony burgués, y Do Androids Dream of Electric Sheep? (1968), de Philip K. Dick, respectivamente. Un ejemplo concreto es el “spanglish”.

(55) Al respecto, señala el autor en la entrevista de Estrada: “si Dios existe, en el mejor de los casos, es chapucero y no hace muy bien las cosas (...). Respeto a los creyentes, pero prefiero no creer en Dios que creer y tener que insultarlo” (28).

(56) González, Rosa. “José Adolph: La forja de un rebelde”. Entrevista a J. B. Adolph. En: Domingo, revista del diario La República. Lima, 24 de septiembre del 2000. Nº 121, 42.

(57) Eráusquin, Manuel y Sotomayor, Carlos. “Entrevista a José B. Adolph”.

(58) Adolph, José B. “1984: Libertad o muerte”, 66.

(59) Ibídem.

(60) Ibídem.

(61) Publicado inicialmente en Visión del Perú. Revista de cultura. Lima, agosto de 1967, Nº 2.

(62) Reynoso, Oswaldo. Los Kantutos, 175-176.

(63) Chirom, Daniel. “¿La poesía está contra la guerra?” . En: Revista El Jabalí Ilustrado. Nº 15.

(64) En: Talkin’ World War III blues.

(65) El octavo círculo pertenece a los malévolos. Entre éstos se encuentran los rufianes y seductores, los aduladores y cortesanos, los adivinos, los hipócritas, los ladrones, los malos consejeros, los falsarios, entre otros.

(66) Dixit: “Es curioso —murmuró el Cardenal—, el pragmatismo lleva al realismo, y éste al totalitarismo oportunista y de allí, porque el ser humano no puede dejar de ser un ente que tiende a lo metafísico, a la invención de un nuevo idealismo” (128).

(67) Como el del hippie, definidos como “muchachos, nacionales y extranjeros, que seguían la moda de los países ricos, consistente en imitar la pobreza del Tercer Mundo” (17) o el uso que se da a la idea de que “DIOS TUVO UN SOLO HIJO” (92) para ser usado en el control de natalidad.

 

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