El Correo del Perú recoge colaboraciones donde las mujeres empiezan a reclamar espacios de interrelación entre ambos sexos; además, contrariamente, algunas novelas aparecidas por entregas en este diario acogen todavía la persistencia de los códigos del período borbónico

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La educación del bello sexo en dos novelas del siglo XIX: El caso de El Correo del Perú

por Johnny Zevallos

 

Si queremos formar una sociedad libre, feliz, celosa de sus derechos, orgullosa de sus glorias; si queremos levantar de su postracion y de su miseria al pueblo, elevemos a la mujer, eduquemos su corazon, desarrollemos su inteligencia. Los hombres serán buenos cuando una mujer, una madre les haya enseñado á creer, á esperar, á amar; tres virtudes esenciales en que se apoya el frágil cimiento de la felicidad humana (1872: 65).

Y sobre la disposición de los colegios y escuelas, argumenta:

No se trata de simples establecimientos de instruccion primaria, como los que á fuerza de laboriosidad y de constancia, se han fundado hasta hoy en Lima, sin alcanzar, sin embargo, los beneficios que seria de desear. No se trata de esos planteles en donde se aprende á leer y escribir y los rudimentos generales de aquellas materias que apenas sirven para desarrollar la memoria y dar una pobre idea de cuanto nos rodea. Se trata de una innovacion regeneradora del método de enseñanza, de ampliar la instruccion, desarrollándola en lo posible, es decir, de ilustrar á la mujer poniéndola al nivel del hombre en cuanto á la estension de los conocimientos que comprende la instruccion popular (Ibídem).

El propio Francisco de Paula González Vigil se detiene extensamente para precisar cómo debieran ser las clases dirigidas a las mujeres, a fin de conseguir un mejor estatus, diferenciándose de la imagen que los ilustrados tenían de ellas. Sin embargo, a pesar de su aparente discurso liberal, se observan ciertos aspectos conservadores en su propuesta educativa:

Al principio no habrá mucho que hacer, y las tareas serán puramente materiales; despues con los años irán viniendo otra clase de atenciones, en que casi sin sentirlo, se dará principio á la educacion moral, encontrando ya en la familia un método de vida, sobre cuya base puede emprenderse lo demás. La oracion de la mañana no consistirá en largas y estudiadas composiciones que cansan, y algunas no se entienden, sino que puede preferirse la corta, sencilla y espresiva oracion del Padre nuestro, enseñado por el mismo Jesucristo (…) Luego, las distribuciones unas tras otras indefectiblemente; las de enseñanza y las de recreo, y ojalá las de algun arte mecánico, alternando todo de manera que siempre haya ocupacion, sin dar cabida al fastidio, presidiendo á todas ellas la divinidad doméstica con su bondad propia, en que nadie pueda igualarla, ni el padre mismo (1872: 137-138) (1).

Y en los libros que les pongan para leer, y las muestras para escribir cuiden de que hayan buenas lecciones, y buenos ejemplos que sean conformes á la índole y carácter propio de la educacion que dán. Pasajes de la Escritura, y principalmente del Nuevo Testamento tanto de doctrina como históricos ó de parábolas, de las que se valia Jesucristo para enseñar (138).

Entre las autoras que sobresalieron en esas publicaciones periódicas destacaron la argentina Juana Manuela Gorriti y las peruanas Mercedes Cabello de Carbonera, Clorinda Matto de Turner, Carolina Freire de Jaimes, Teresa González de Fanning, Lastenia Larriva de Llona y María Nieves de Bustamante, entre otras. Asimismo, escritoras de otras nacionalidades pudieron enviar sus manuscritos para que fuesen difundidos en diarios y revistas peruanas, como es el caso de la española María del Pilar Sinués de Marco o la francesa Eveline Ribecourt.

 

2.2. Las publicaciones de El Correo del Perú

Estos avances de difusión no disminuyeron del todo por los sucesos acaecidos durante la Guerra del Pacífico y sus secuelas. Al contrario, una vez finalizado este cruento incidente, tras el cierre de algunos espacios, otros vieron la luz entre el público limeño. Uno de aquellos diarios, El Correo del Perú (1871-1878), tuvo que cerrar su emisión no sólo por la terrible crisis política que afrontaba el país, sino por el advenimiento de una economía cada vez más empobrecida y que luego se agravará con la Guerra. Sin embargo, se podría hablar de un resurgimiento del mismo a través de El Ateneo de Lima, aunque no con las mismas expectativas ni con el marco artístico que lo caracterizaba.

Una de los diarios más importantes que circularon en la Lima del siglo XIX, estuvo dirigida por T. M. Pérez. Dentro de las publicaciones de este periódico, sobresale una novela de largo aliento llamada Nurerdin-Kan (2). No presenta autoría, aunque Alberto Tauro señala a Manuel Trinidad Pérez como posible autor de la misma. Aparece en entregas por cada número publicado, con el indicativo de Escrita para “El Correo del Perú”. Nurerdin-Kan describe un grupo de inmigrantes indios, naturales de Cachemira, que tienen como destino el Perú. Los personajes, sin embargo, no manejan los códigos de los sujetos subalternos de Oriente (culíes); de tal manera que se circunscriben a criterios occidentales, propios del discurso costumbrista. Se trata de personajes planos, quienes se limitan a seguir el hilo conductor del narrador.

El indio continuó:

— Mi padre vendrá…… tal vez no tarde mucho, y entonces, no pudiendo, yo desobedecer los mandatos de su mano bendita, tendré que seguirle á la India…… y allí estará siempre á mi vista el cadáver de Ofelia!

Los personajes, en este sentido, no varían de los textos contemporáneos referidos a Lima; su perspectiva del mundo no difiere de la de los fieles católicos. No se siguen, pues, los criterios hinduistas.

Lo mismo puede decirse de las descripciones que acota el narrador:

Los ojos de Nurerdin brillaron con un fuego siniestro; pero en seguida su mirada volvió á apagarse, como las llamaradas de un volcan que salen hasta su cráter, y luego vuelven á sepultarse en el fondo para seguir quemando sus entrañas.

En otras ocasiones se anticipa a los hechos y se da cuenta de ciertos personajes, próximos a aparecer, como es el caso de “una tierna niña, la bella y altiva jóven que pronto conoceremos”, hija de D. Remigio Trueba, quien luego será la amada de Nurerdin. Trueba es descrito como un español orgulloso, que fuera prisionero en Ayacucho y desterrado posteriormente a España. Responde a los mismos códigos que se dan en los sujetos masculinos mayores: maldad, actitud férrea e intolerable en sus decisiones. Los personajes se desempeñan bajo el mismo esquema en toda la novela; no subvierten el modelo romántico pre-establecido: belleza (jóvenes) y deformidad (viejos).

Asimismo, El Correo del Perú muestra una serie de ilustraciones con motivos costumbristas (grabados de personajes típicos como la chichera), modernos (como el ferrocarril) o paisajes urbanos de Europa. De igual modo, puede apreciarse la asimilación de códigos prehispánicos y occidentales en el encabezado del diario, en cuanto operación ideológica que permitiría asegurar a la élite criolla su herencia del Incario y su inserción en la perspectiva europea. Las producciones discursivas publicadas tanto en El Correo del Perú como en El Comercio, La Revista de Lima o en El Perú Ilsutrado dan cuenta de diversas novelas de folletín difundidas ya desde las décadas de 1830 y 1840, como muestra de amplia recepción que recibieron en el público lector. No hay que olvidar —como sostiene Marcel Velázquez Castro— que “[las] novelas de folletín que aparecieron en la década de 1840 —escritas mayoritariamente por extranjeros— contribuyeron decisivamente en la formación de un nuevo público lector, asociadas sincrónicamente a las manifestaciones de las novelas de folletín europeas, coadyuvaron a la constitución de la prensa popular como el primer medio de una cultura protomasiva en nuestra comunidad” (2007).

 

2.3. Escritoras y educación femenina

Las colaboradoras de El Correo del Perú eran conscientes de la trascendencia que la educación femenina tenía para la sociedad peruana decimonónica; por ello, escribieron sendos artículos relevando el papel de la mujer en la formación del ideal republicano. Teresa González de Fanning, en su artículo “Las literatas”, adscribe una poética que diera cuenta del cada vez mayor número de escritoras dentro del círculo intelectual limeño y elogia la apertura de hombres liberales para con esta generación de productoras literarias, especialmente del Club Literario, y sobre todo del iconoclasta Manuel González Prada. Este primer acercamiento hacia el espacio cultural femenino permite dar cuenta del resultado de las veladas literarias y del compromiso que asumieron Juana Manuela Gorriti y sus contemporáneas peruanas:

De dia en dia va haciéndose menos raro entre nosotros el que las mujeres escriban. Ya no solo se les tolera este avance, sino que aun se les alienta á ello.

Una distinguida asociación, el “Club Literario”, cuenta ya en su seno con algunos miembros del sexo femenino y, mas de una vez se han escuchado con interés en sus salones, las poéticas y sentidas producciones de la mujer (1875: 319).

González de Fanning no duda, sin embargo, en reprobar la actitud excluyente y discriminatoria de la crítica, conformada en su totalidad por hombres, así como la automarginación que mujeres conservadoras dirigen contra las escritoras; la anarquía doméstica y la enfermedad de los hijos les espera a quienes suplanten el rol masculino dentro de la sociedad:

la mayoría de los hombres y, lo que parece mas raro aun, muchísimas mujeres, les tienen una profunda adversion á las escritoras y se burlan de ellas sin piedad.

(…)

Para estos críticos intransigentes, la mujer que se permite ocuparse de algun trabajo intelectual, desatiende forzosamente el zurcido, el cuidado de sus hijos y el gobierno de su casa, que son sus principales y positivas incumbencias (Ibídem).

El rol femenino dentro de la labor doméstica va a ser cuestionado paulatinamente por estas escritoras y se intenta encubrir este rechazo en las veladas y artículos literarios desde una posición aparentemente ambigua, pues la estrategia retórica de estas autoras se asume desde la educación de la mujer: el sentimiento y la imaginación pueden conducir hacia nuevos vías en el reconocimiento artístico antes que científico dentro de la sociedad. Antes que reclamar un escalón superior al hombre, ellas aspiran a un espacio similar en las aulas escolares, pues ven en la pobre instrucción que reciben la razón del sometimiento femenino:

Ciertamente que la limitada instrucción que recibe no le permitirá escribir sobre muchos ramos del saber humano que le son desconocidos; pero bien puede intentar hacerlo, sobre algunas materias que, casi puede decirse, son de su exclusiva incumbencias; por ejemplo sobre educacion, como que es la encargada de darle á sus hijos; sobre costumbres, como que influye en ellas de una manera tan directa; y en general sobre todo aquello que mas que ciencia, requiere observacion, viveza de imaginacion, sentimiento y buen gusto (Ibídem).

Mercedes Cabello de Carbonera censura la participación masculina en el manejo de la sociedad global, tratando de incorporar a la mujer dentro del esquema social:

Asi vemos nuestra sociedad convertida en una gran bolsa mercantil. El hombre marcha taciturno, ajitado, llevando un libro debajo del brazo, al que le pide nombre, gloria y felicidad, del que depende estrechamente su tranquilidad y su vida; al que consagra todas sus fatigas, todos sus pensamientos, todos sus desvelos; y las acciones mas importantes de la vida, no las ejecuta sin consultarse en él (…).

El hombre del siglo XIX parece que quiere avaluarlo todo, reduciéndolo todo a guarismos representativos de bienes materiales, hasta aquellos que en todo tiempo se consideraban fuera del poder de los números (1874: XXVI).

La crítica a la administración masculina encierra las posibilidades femeninas en la instrucción de valores y se pretende con ello asegurarle un rol importante en la reconstrucción de los nuevos ideales humanos. La mujer debía liderar, por consiguiente, la formación de una ética renovadora y conseguir la atención de la comunidad masculina en esta tarea, convirtiéndose en la receptora de las cualidades artísticas y científicas. Ya Elvira García y García había recopilado el papel de diferentes mujeres a lo largo de la historia peruana, mientras que Cabello de Carbonera aspiraba a contribuir en hallar los defectos masculinos en virtud de esta nueva generación de mujeres ilustradas a partir de una educación igualitaria.

 

III. Las novelas publicadas en El Correo del Perú

Las novelas publicadas durante la segunda mitad del siglo XIX en América Latina tuvieron como signo característico al romanticismo, destacando sobre todo los valores patrióticos y la construcción imaginada de las naciones, las cuales, al ser difundidas por entregas, iban dirigidas a un lector modelo criollo e ilustrado. Construidas como alegorías, estas novelas cumplían un rol aculturador para una población percibida como homogénea por parte de la élite limeña, por cuanto se desarrollaban dentro de un ámbito costumbrista y donde sus personajes mantenían rasgos más cercanos a la arcadia colonial. En la mayoría de ellas se registran actividades propias de la rutina masculina y femenina como la asistencia a los coliseos de gallos, la Plaza Mayor, el puente y la alameda, así como otros espacios de la Lima decimonónica (Águila 2003: 30-33), y que también aparecieran retratados en grabados de diarios y revistas de la época.

Para nuestro trabajo hemos elegido dos producciones discursivas cercanas a la mentalidad europeas y que fueron dirigidas especialmente para El Correo del Perú, en la medida de que los modelos a los que aspiraban los hombres y mujeres criollos obedecían a una importación de valores y productos estéticos franceses e ingleses. Así por ejemplo, el cuidado de la piel y el uso de perfumes y maquillaje tuvieron una enorme acogida en las fiestas y paseos de la Lima del XIX; sin embargo, no faltaron apreciaciones adversas contra las nuevas costumbres provenientes del exterior, como en el poema “Cosmético”, de Carlos Augusto Salaverry, donde se exalta la belleza del rostro femenino y el deleite que la pureza de la mujer puede producir frente a la inautenticidad de productos importados de Europa (Águila 2003: 67). De esta manera, otras colaboraciones como la novela Cruz de paja y cruz de plomo muestran las similitudes entre la vida doméstica madrileña y la de Lima, pues por aquellos años la comunicación entre ambas ciudades era bastante fluida.

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(1) Subrayado en el original.

(2) Hicimos un pequeño estudio sobre las novelas Nurerdin-Kan y Cruz de paja y cruz de plomo en un artículo anterior (Zevallos 2003).

 

 

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