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Santas
Cartoneras
Seis
meses de vida. 19 títulos publicados. Menciones,
premios, entrevistas. Por estos días, para muy
poca gente le es extraño escuchar la labor que
cumple Sarita Cartonera dentro del circuito de las nuevas
editoriales en el país. Y es que este inusual
proyecto, que engloba no solamente el factor cultural
y literario, sino también el social, parte de
sus amenas ediciones artesanales hasta de los autores
publicados. Tania Silva, Milagros Saldarriaga y Jaime
Arturo Vargasluna son los tres editores responsables
de Sarita Cartonera, innovadora empresa que toma la
idea de la editorial argentina Eloísa Cartonera.
“Estuve
en Chile hace un par de años, allí es
donde pude recoger el trabajo que hacían los
cartoneros argentinos con Eloísa; tiempo después
reformulé esta idea y así, en marzo de
este año iniciamos el proyecto de Sarita”,
sentencia Saldarriaga. Dentro de todos los títulos,
sobresalen los de autores peruanos como Oswaldo Reynoso,
José Adolph, Carlos
E. Zavaleta, Santiago Roncagliolo; y de los argentinos
César Aira, Ricardo Piglia y Néstor Perlongher.
Pero
también esta editorial se ha caracterizado por
publicar a gente nueva (sobresalen Paul Guillén,
Romy Sordómez y Carlos Yushimito), partiendo
de un exhaustivo criterio implantado en la mesa editorial,
es decir, en la revisión de textos que llegan.
Aquí también se dan sorpresas, de todo
calibre: “La llegada de los textos es siempre
algo alentador, ya sean enviados por gente que vive
acá, como en otros casos, en que recibimos manuscritos
de México, Estados Unidos, Argentina y España;
algunos elaborados por médicos, vendedores de
seguros, veterinarios. Claro que la calidad entre uno
y otro es variable”, señala Silva.
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Milagros
Saldarriaga (izq.):
"Creemos que la cuestión es empezar
con los colegios, pues es allí en donde
se están formando las nuevas opciones de
lectura".
(Foto: Jaime Gianella) |
De
por sí, Sarita Cartonera es un proyecto con varios
actantes. Basta señalar las buenas migas que
han trazado con algunas municipalidades distritales,
librerías, y con la propia Escuela de Bellas
Artes, con quien tienen un convenio para las nuevas
portadas xeligrafiadas que presentan las ediciones últimas.
El móvil de Sarita es netamente Cultural y Social:
integrar al grupo de cartoneros a los sectores culturales.
Saldarriaga
recalca: “Son casi diez los cartoneros que trabajan
con nosotros. Desde ya esta es una responsabilidad social,
tanto con ellos como con el resto de las partes (xeligrafistas,
diagramadores). El objetivo que nos hemos trazado es
intervenir de manera más agresiva en el mercado
editorial peruano. Creemos que la cuestión es
empezar con los colegios, pues es allí en donde
se están formando las nuevas opciones de lectura”.
Para eso, la idea de esta editorial es hacer un trabajo
conjunto con distintos municipios, a fin de llegar en
mayor cantidad a los colegios en busca de este nuevo
público lector.
Es
así como para muchas entidades particulares y
públicas la labor de Sarita ha causado más
que curiosidad, desde tomar a la propia elaboración
del libro como hecho comunitario, la producción
de este, hasta las entregas por delivery. Así,
ha recibido múltiples invitaciones por parte
de colegios, como también de la Universidad de
Lima y de la Biblioteca Nacional, por mencionar a los
más importantes. “Esto lo asumimos con
alegría, pero con mucha calma. Al igual que la
acogida que nos ha brindado la prensa, que resulta mucho
más gratificante para los cartoneros mismos que
para nosotros”, interviene Silva.
Si
bien cada libro de Sarita Cartonera no pasa las 40 páginas
(todos los títulos corresponden a ensayos, ediciones
de uno o dos cuentos y poemarios) Saldarriaga no descarta
que de acá a un futuro se publique alguna novela:
“Esto formaría parte de la línea
narrativa, que en la editorial ya se encuentra establecida
junto a la de poesía y ensayo; sin embargo, pensamos
para el 2005 ampliar este proyecto a otros enfoques,
como el de la literatura infantil, la tradición
oral, la crónica y el cómic”.
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* *
Tres casos disímiles y enlazados a la vez por
crear otra alternativa frente a la pobreza y mediocridad
editorial en el Perú. Tres
editoriales de riesgo, con posturas directas a su objetivo,
amparadas en el amor a la buena literatura, en el apego
por entregar algo distinto. No guarde celosamente este
secreto, sabio lector. Divúlguelo en el ocio
de sus placeres mediáticos, más allá
del vértigo de sus ojos sobre el papel. La reinante
argolla de dos o tres (o de dos por dos) va desapareciendo
de a pocos. Y esto, desde ya, no tiene precio.

©
Francisco Izquierdo, 2004
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