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"Aquí
en San Joaquín es fácil saber cuantos
hijos tienen los dueños de las casas. Solo hay
que contar los pisos. Por ejemplo: la casa del frente
tiene cuatro pisos ; quiere decir que los dueños
tienen tres hijos”. Marcos me contaba como el
barrio había cambiado. Caminábamos por
esas calles llenas de recuerdos donde de cuando en cuando
encontrábamos a alguien de mi época a
quien me costaba reconocer por los kilos de más
y las marcas que en el rostro nos deja la superviviencia.
En la casa
de los Scabarrozi una carretilla anunciaba la venta
de salchipapas. La casa de Richard, la de Milagros y
la de Pildao eran ahora también tiendas.
"Eric
ahora vive en Nueva York, Fredy en Miami, la hermana
de Patuleco en Suiza, Julio en Barcelona, las hermanas
de Pocho en Madrid ; casi todos se han ido, la cosa
está dura loquito". Marcos seguía
describiéndome el barrio, y yo continuaba a recordar
la historia de cada puerta, de cada ventana. Al llegar
a la esquina observe mi casa y sentí nostalgia
por mi séptimo piso.
©
Rodrigo Díaz Pino, 2005
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