El arte de leer a García Márquez (Gloria Macedo)

Luna llena (Miguel Ángel Vallejo)

Kafka en el jardín (Jack Farfán)

Lo propio y lo ajeno (Rafael Ojeda)

Bonitas palabras (Alberto Villar)

Punto de fuga (Cynthia Campos)

El huevo de la iguana (Giancarlo Stagnaro)

"Seré millones". Eva Perón: melodrama, cuerpo y simulacro (Augusto Carhuayo)

Pelando la cebolla (Claudia Salazar)

 

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Ensayos de pertenencias. Teorías de literatura comparada

por Rafael Ojeda

 

Tania Franco Carvalhal
Lo propio y lo ajeno. Ensayos de literatura comparada
Lima: Fondo Editorial de la Universidad Católica Sedes Sapientiae, 2006.

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Hay en los estudios literarios una tendencia que está marcando las nuevas vías para la investigación. A partir del reconocimiento de una pluralidad multicultural, en contraste con las dinámicas centristas del mundo globalizado, las fronteras que había separado tradicionalmente los diversos campos de estudio entre la crítica, la historia, la teoría literaria y la literatura comparada sean cada vez más flexibles.

De todas estas líneas de estudio, la literatura comparada ha sido la última en institucionalizarse como disciplina académica. Se presenta como una práctica en la que se relacionan varios estilos o métodos de trabajo, a fin de proporcionar un terreno literario cada vez más integral, y que ha tenido, sobre todo en los últimos años, un desarrollo notable en América Latina. Aquí, a partir de la asimilación de ideas provenientes de diversas corrientes teórico-críticas, como la deconstrucción, la teoría de la recepción, los estudios culturales y poscoloniales y la relativización del ideal universalista sustentado por el pensamiento posmoderno, la literatura comparada ha tenido un desarrollo importante. 

De todos los países de esta parte del continente en el que el comparatismo está en despegue, ha sido Brasil el foco latinoamericano más significativo. En el vecino país se han generado las contribuciones más interesantes, y que han ayudado a remozar las líneas teóricas de este discurso, debido a la labor importante de comparatistas brasileños como Eduardo Coutinho y Tania Franco Carvalhal, entre otros.

A este progresivo auge continental de los estudios de literatura comparada, no muy visible aún en nuestro medio, pese a la labor editorial y de difusión que desde hace un tiempo ha asumido la Universidad Católica Sedes Sapientiae, ahora se suma Lo propio y lo ajeno. Ensayos de literatura comparada, de Tania Franco Carvalhal. Dicho libro, además, representa un sensible homenaje póstumo a esta reconocida investigadora brasileña, fundadora de ABRALIC y presidenta de la Asociación Internacional de Literatura Comparada, cuya prematura desaparición, en setiembre del 2006, fue lamentada por muchos.

Lo propio y lo ajeno. Ensayos de literatura comparada está compuesto por un conjunto de ensayos variados y coherentes, planteados como un sólido intento de definir y delimitar el campo de la comparación literaria como una herramienta de investigación teórica y como práctica de crítica textual. Incluso podríamos leerlo en clave de texto riguroso introductorio al tema.  

En los dos primeros ensayos del libro, Carvalhal analiza los alcances de la literatura comparada, describiendo las aventuras de su institucionalización como disciplina en el siglo XX, sus relaciones e intercambios con disciplinas pares, como la teoría literaria, la historia y la crítica literaria; y su evolución, desde un inicio ligado a la historia de la literatura, hasta su acercamiento posterior a la teoría literaria. Además, analiza los rasgos interdisciplinarios que le han permitido ampliar su campo de investigación teórica y exceder a la literatura, a fin de abordar de manera comparada otras artes, como la música.

Los tres textos siguientes examinan las relaciones de la literatura comparada y las transformaciones que ésta ha sufrido con la globalización, evaluando las influencias de la mundialización cultural, en la ampliación de sus áreas de investigación y de análisis. La intertextualidad, o estudio de las relaciones entre textos diferentes, se ha convertido en un concepto indispensable para el comparatismo al abordar críticamente la discusión en torno a la Weltliteratur o idea de una literatura mundial como un proyecto eurocentrista propuesto por Goethe.

La Weltliteratur es pensada ahora en un contexto de multiplicidad posmoderna —aunque no se desarrolle mucho esta idea en el libro— a partir de su utilidad funcional para la literatura comparada, como un concepto heterogéneo y en formación constante, pero pretendidamente omniabarcante, que permitiría estudiar las múltiples literaturas en su complejidad y diferencia.

En los capítulos finales del libro, la autora aborda algunos temas relacionados directamente con la literatura brasileña, como el artículo “Lo propio y lo ajeno”, que le da nombre al volumen. Franco Carvalhal efectúa un estudio sobre los límites fronterizos, a fin de abandonar las arbitrarias divisiones políticas y trazar nuevos referentes, como el cultural, que impone nuevas formas de concebir los mapas geográficos. Asimismo, analiza la relación existente entre los estudios culturales y literatura comparada, presentados por ella como complementarios, tras definir esta metodología, citando a Remak, como la “comparación de una literatura con otras artes, y la comparación de la literatura con otras esferas de la expresión humana” (174). 

Para la estudiosa brasileña, las traducciones se presentan como un recurso indispensable para conocer al otro. Quizás por ello hay una constante preocupación culturalista en el libro, que define una inquietud por lo heterogeneo. Esto podría explicarse desde su acercamiento a esa noción relacional de comunicación intercultural planteada, entre otros, por Touraine, y por una urgencia de desjerarquización cultural, heredera de los postulados deleuzianos en boga en las teorías sociológicas y culturales de nuestros días. Ello pone en evidencia la existencia de un aparato crítico interiorizado en los múltiples estudios sobre la sociedad y cultura que están determinando una nueva racionalidad, debido a los lugares comunes que abundan en los ensayos críticos y teóricos contemporáneos.

Mas, aparte de la evidente complementariedad temática del volumen, el cual va reconstruyendo, vía la mención de las obras precursoras y estudios referenciales del ámbito comparatístico, su historia, a partir de las disquisiciones teóricas se cimenta su método y las discusiones en torno a su campo de estudio. El libro nos trae una constante incidencia “teórica en la teoría”, es decir, no como una práctica de literatura comparada o de interrelación de estudios de textos literarios y escritores, sino como reflexiones necesarias sobre una disciplina que, debido a una crisis de representación, continúa presentándose como inestable y en constante gestación.

Pero esa constante insistencia en la “teórico dentro de la teoría” —común a muchos estudios de literatura comparada que se están haciendo en América Latina—, en Lo propio y lo ajeno, se explica por el hecho de que la autora ha considerado al siglo XX como la “era de lo teórico”, es decir —y para decirlo en términos sociológicamente más entrañables, aunque suene un tanto contradictorio—, un período de refundación generalizada tras la crisis originada por la caída de los relatos que sostenían los edificios conceptuales de las ciencias humanas y sociales. Tendencia de la que la literatura comparada no ha podido evadirse, al verse obligada a reformular muchos de sus principios tradicionales y modos de actuar, a fin poder subsistir, aunque sea como una disciplina híbrida. Distante de sus clásicas tesis colonialistas y eurocéntricas, que la presentaban como un proyecto de literatura mundial, y constituirse ahora a partir de su novísima faceta heterogénea, posmoderna y multicultural, la literatura comparada se viene convirtiendo en una disciplina prometedora, donde el pensamiento periférico y las batallas por la teoría, a partir de una apretura incipiente desde el sur, están asumiendo un rol protagónico.

Todo ello se suma a su ubicación interliteraria, interdisciplinaria e intercultural, que recorre las fronteras de lo local, lo nacional, lo regional y global. De este modo, la edición peruana de Lo propio y lo ajeno y de estos ensayos de literatura comparada incluidos en el libro, hacen de ella un material interesante para introducirnos en estas discusiones, tan actuales como importantes.

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© Rafael Ojeda , 2008

 

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